Cécilia Bognon-Küss, co-directora del Institut de Santé Globale y responsable del máster en Humanidades Biomédicas, ofrece una perspectiva filosófica sobre la salud global, sus fundamentos y las transformaciones que esta implica en nuestra comprensión del ser vivo y el cuidado. En una reciente entrevista, Bognon-Küss expone su visión sobre este concepto crucial en el contexto actual.
Definición de Salud Global
¿Cómo definiría usted la salud global?
Cécilia Bognon-Küss: Es fundamental diferenciar la salud global de la noción de One Health. Esta última considera la salud humana como resultado de interacciones entre varios niveles: la salud de los animales, los ecosistemas y los entornos. Aunque esta perspectiva ha cobrado relevancia tras la pandemia de Covid-19, presenta limitaciones, ya que carece de un enfoque crítico proveniente de las ciencias humanas.
A diferencia de One Health, que se centra en determinantes biológicos estrictos, la salud global aborda las desigualdades estructurales que moldean las condiciones de vida y salud de las poblaciones. Incluye dimensiones sociales, económicas y culturales, abogando por un enfoque interdisciplinario e internacional. Esto implica actuar tanto a nivel global como local, reconociendo que las políticas sanitarias deben estar contextualizadas en las realidades sociales específicas.
Esta perspectiva se alinea con campos como la epidemiología social o la economía de la salud, lo que lleva a replantear la salud pública según los contextos culturales y sociales. No todos los individuos son igualmente vulnerables ante un virus; su vulnerabilidad está determinada por su ecosistema social, sus condiciones de vida y su acceso a cuidados e información.
Investigación sobre Nutrición y Metabolismo
¿En qué consisten sus investigaciones?
C.B.K.: Mi tesis abordó las relaciones entre las ciencias biológicas y materiales en el siglo XVIII, cuando las fronteras disciplinarias eran más difusas. Buscaba entender cómo la nutrición podía servir como vía para acceder a la organización del ser vivo, analizando cómo se realizan las funciones vitales a través de procesos químicos.
Actualmente, mis investigaciones se centran en el metabolismo: cómo esta noción es cuestionada por descubrimientos contemporáneos sobre microorganismos, microbiota y el papel de la alimentación en la salud humana, animal y ambiental. También investigo sobre metafísica científica, buscando articular saberes filosóficos y científicos. Por ejemplo, me pregunto cómo podemos repensar los conceptos de individualidad e identidad biológica desde una perspectiva más relacional que sustancial.
Nutrición como Pilar de Salud Global
¿De qué manera sus trabajos sobre nutrición y metabolismo contribuyen a reflexionar sobre la salud global?
C.B.K.: La nutrición es clave para entender la salud global porque conecta todos los niveles: biológico, social, ambiental e incluso simbólico. Es el proceso mediante el cual el ser vivo interactúa con su entorno. Cada organismo es parte de un ecosistema: el león es parte del entorno de la antílope; nuestros intestinos son el hogar de nuestras bacterias.
A través de la nutrición se establecen los límites del organismo y su permeabilidad: revela que el cuerpo es transformado por lo que ingiere. Históricamente, el concepto de nutrición era mucho más amplio; incluía respiración y todos los intercambios entre el ser vivo y su medio ambiente. Alimentarse es también mantener la estructura del ser vivo frente a su inevitable descomposición.
Papel en el Instituto de Salud Global
Usted es directora adjunta del Instituto de Salud Global. ¿Cuál es su función específica?
C.B.K.: Mantengo una visión transversal asegurando que las humanidades estén presentes en todas las discusiones. Mi labor consiste en garantizar que los proyectos mantengan una dimensión crítica y reflexiva. El diálogo entre metafísica, biología e historia permite desenterrar capas conceptuales acumuladas en las ciencias.
Los científicos suelen concentrarse tanto en sus objetos empíricos que no siempre tienen tiempo para cuestionar los conceptos que utilizan. Este presenteísmo puede generar malentendidos o crear evidencias engañosas que ocultan complejidades subyacentes. Aquí radica la importancia del trabajo filosófico e histórico: desentrañar significados y clarificar conceptos esenciales.
Humanidades Biomédicas: Formación Integral
Como responsable del máster en Humanidades Biomédicas en Sorbonne Université, ¿cómo estas disciplinas pueden formar investigadores sensibles a la salud global?
C.B.K.: Para comprender cómo las humanidades enriquecen la formación médica, debemos considerar su origen. Tras la Segunda Guerra Mundial, George Sarton propuso “humanidades médicas” para rehumanizar la medicina: desarrollar empatía no solo mediante teorías sino también a través de lecturas históricas y filosóficas que ofrecen nuevas formas de pensar.
Dicha aproximación responde a una falta de reflexión crítica dentro de los programas médicos habitualmente técnicos. Las humanidades aportan un contrapeso crítico interrogando conceptos y métodos utilizados en prácticas científicas. La tradición cuenta con médicos filósofos como Georges Canguilhem que recurren a filosofía para resolver problemas conceptuales.
Estructura Interdisciplinaria del Programa
El programa Humanidades Biomédicas que dirijo desde 2023 sigue esta tradición interdisciplinaria fuerte. Alojado por el UFR de filosofía, combina diversas ciencias humanas (sociología, historia) con estudiantes provenientes tanto del ámbito científico como médico.
No se trata solo de un curso sobre salud global; representa una formación encarnada en principios como interdisciplinariedad y reflexión crítica ante contextos diversos. Por ejemplo, exploramos qué significa “ser un ecosistema” para la medicina contemporánea o analizamos desigualdades sociales y desafíos bioéticos.
A través del estudio sociológico y filosófico relacionado con biología y medicina hemos iniciado seminarios metodológicos donde investigadores presentan sus trabajos interdisciplinares.
Nueva Generación Sensible a Complejidades Sanitarias
Dichas humanidades forman profesionales capaces de articular dimensiones biológicas con factores sociales e históricos; abordan la salud como fenómeno complejo trabajando interdisciplinariamente con una conciencia ética clara.
Proposiciones recogidas por Justine Mathieu