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Investigación sanitaria

El frío extremo y la contaminación aumentan las crisis epilépticas según un estudio
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El frío extremo y la contaminación aumentan las crisis epilépticas según un estudio

Por José Enrique González
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jenriqueiymagazinees/8/8/19
miércoles 21 de enero de 2026, 16:12h

Investigaciones de la Universitat de Lleida revelan que temperaturas extremas y altos niveles de NO₂ pueden aumentar las crisis epilépticas, destacando la importancia de considerar factores ambientales en salud pública.

Un estudio realizado por la Universitat de Lleida (UdL) y el Institut de Recerca Biomèdica de Lleida (IRBLleida) ha revelado que las temperaturas extremadamente bajas y las altas concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO?) pueden incrementar la frecuencia de las crisis epilépticas. Esta investigación, que analizó los factores ambientales relacionados con 4.755 ingresos hospitalarios por esta patología en las comarcas de Ponent durante una década (2010-2019), muestra que estas crisis representan el 0,52% de todas las visitas a Urgencias. Los hallazgos han sido publicados en la revista Frontiers in Public Health.

Según el profesor Oriol Yuguero de la UdL, “mientras que las causas subyacentes de la epilepsia son diversas, hay un creciente interés científico en cómo factores externos no genéticos, como el clima y la calidad del aire, pueden influir en su manifestación clínica”. El equipo investigador consideró variables como la temperatura, presión atmosférica, humedad, precipitaciones e irradiación solar. Además del NO?, también se evaluaron otros contaminantes del aire como las partículas en suspensión (PM10), monóxido de carbono (CO), ozono (O?) y dióxido de azufre (SO2).

Aumento del riesgo durante condiciones adversas

Los resultados obtenidos indican que la frecuencia de convulsiones tiende a aumentar durante los meses más fríos y en períodos con mala calidad del aire. Las temperaturas muy bajas (por debajo del percentil 2,5) y las elevadas concentraciones de NO? (por encima del percentil 99) están asociadas con un incremento del riesgo relativo de crisis epilépticas que puede llegar hasta el 40-42%. La primera autora del artículo y miembro del grupo ERLab, Cecilia Llobet, subraya: “Es fundamental tener esto en cuenta tanto en la investigación como en las estrategias de salud pública para poblaciones vulnerables”.

Este estudio pone de manifiesto la importancia de considerar los factores ambientales al abordar la epilepsia y sugiere que cambios en el clima y la contaminación podrían tener un impacto significativo en la salud pública.

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