El fraude ha evolucionado, dejando de ser simplemente un “engaño” que resulta en pérdidas contables. En la actualidad, se manifiesta con una velocidad alarmante, camuflándose en trámites cotidianos y frecuentemente vinculado a redes de ilegalidad que buscan controlar mercados, apoderarse de rentas públicas y socavar la confianza de los ciudadanos.
La Pontificia Universidad Javeriana se convirtió en el escenario del Sexto Día Internacional Antifraude, un evento organizado por el Instituto Nacional de Investigación y Prevención del Fraude (INIF) y la Escuela Javeriana de Gobierno y Ética Pública. Este encuentro tuvo como propósito profundizar en la comprensión de cómo el fraude se entrelaza con el crimen organizado y explorar las acciones que pueden llevarse a cabo desde la academia, así como desde los sectores público y privado, para prevenirlo, detectarlo y responder eficazmente.
Un enfoque multidimensional contra el fraude
Durante el evento, expertos discutieron sobre las distintas formas en que el fraude puede manifestarse en nuestra sociedad actual. Se destacó la importancia de adoptar un enfoque integral que permita abordar este fenómeno desde diversas perspectivas. La colaboración entre instituciones académicas y entidades gubernamentales es esencial para desarrollar estrategias efectivas que contrarresten esta problemática.
El diálogo generado durante el día internacional fue enriquecedor, permitiendo a los participantes compartir experiencias y conocimientos sobre las mejores prácticas para combatir el fraude. Se enfatizó que la educación juega un papel crucial en la formación de profesionales capaces de identificar y gestionar riesgos asociados al fraude.
Compromiso institucional ante el desafío del fraude
La Pontificia Universidad Javeriana reafirma su compromiso con la ética pública y la transparencia a través de iniciativas como este día internacional. La colaboración interinstitucional es clave para enfrentar desafíos complejos como el fraude, que no solo afecta a las organizaciones, sino también a toda la sociedad.
A medida que las técnicas fraudulentas continúan evolucionando, es fundamental que tanto académicos como profesionales del sector público y privado trabajen juntos para desarrollar soluciones innovadoras. Solo así se podrá construir un entorno más seguro y confiable para todos.