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Los niños que no son amigos se conectan mejor al jugar si tienen un objetivo común
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Los niños que no son amigos se conectan mejor al jugar si tienen un objetivo común

Por Gonzalo Gómez-del Estal
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gonzaloiymagazinees/7/7/18
sábado 28 de febrero de 2026, 14:28h

Un estudio revela que los niños que no son amigos se conectan mejor durante el juego cuando tienen un objetivo, lo que fomenta la cooperación y comunicación efectiva entre ellos.

La frase “jueguen bien, niños” ha resonado a lo largo de los años en boca de padres y educadores. Sin embargo, un nuevo estudio revela que la clave para que los niños jueguen juntos de manera cooperativa no radica tanto en sus habilidades sociales individuales, sino en el tipo de actividad que realizan y con quién juegan.

Investigadores de las Universidades de Cambridge y Sussex han descubierto que los niños que no son amigos tienden a jugar “en sintonía” cuando se les asigna una tarea específica. En contraste, permitirles jugar libremente no genera la misma colaboración. Este hallazgo proviene de un estudio que involucró a 148 niños de entre seis y ocho años, quienes fueron emparejados en grupos de amigos y no amigos.

Cada pareja participó en dos actividades: una sesión de juego libre y una tarea dirigida al dibujo, donde debían trabajar juntos para crear una imagen. Los investigadores midieron la “conectividad” entre los niños —es decir, cuánto hablaban sobre el mismo tema— para evaluar su cooperación y comunicación.

Resultados del Estudio sobre Conectividad Infantil

Los resultados mostraron que la conectividad promedio era mayor durante la actividad de dibujo que en el juego libre. Sin embargo, este aumento se observó principalmente entre las parejas de no amigos, cuya conectividad durante el juego dirigido aumentó aproximadamente un 25%. La doctora Emily Goodacre, del Centro de Investigación PEDAL en la Universidad de Cambridge, comentó: “Al principio pensé: ‘Esto no tiene sentido, ¿por qué sucede solo entre no amigos?’ La respuesta probablemente radica en que los amigos comparten experiencias y tienen un entendimiento intuitivo sobre cómo jugar juntos, mientras que los no amigos carecen de esa familiaridad y podrían beneficiarse al tener un objetivo claro.”

Goodacre también destacó la importancia de considerar las interacciones entre los niños al pensar en su desarrollo educativo. “Cuando pensamos en el desarrollo infantil, tendemos a enfocarnos en el niño individual; sin embargo, cada vez más investigaciones sugieren prestar atención a con quién interactúan y al contexto más amplio”, indicó.

Implicaciones para la Educación y el Juego Infantil

La comunicación conectada es esencial para la coordinación social. Muchos niños pueden estar físicamente juntos usando los mismos juguetes pero jugando solos; por otro lado, la conectividad describe momentos en los que están coordinando activamente su juego. “La conectividad implica trabajo en equipo, pero también aprender a negociar con otros y responder a sus sentimientos y necesidades”, añadió Goodacre.

El equipo de investigación analizó grabaciones donde los niños jugaban con un set de juguetes Playmobil o realizaban tareas dirigidas. Durante estas actividades, se evaluaron momentos de conversación conectada entre ellos. A lo largo del grupo total estudiado, la tasa promedio de conversación conectada aumentó alrededor de cuatro puntos porcentuales durante la tarea dirigida al dibujo.

No obstante, este incremento fue casi exclusivamente atribuible a las parejas de no amigos, cuyo puntaje pasó del 44% al 55%. Entre amigos, la tasa se mantuvo casi igual: 48% durante el juego libre frente a 50% durante el juego dirigido.

Diferencias Notables en las Conversaciones Infantiles

Aunque esto no implica necesariamente que los amigos sean menos colaborativos, es posible que dependan más de señales no verbales o tengan un sentido compartido sobre cómo jugar juntos. Goodacre observó diferencias claras en las grabaciones; las conversaciones entre no amigos eran más funcionales y menos creativas, pero el objetivo compartido fomentaba una mejor escucha y respuesta mutua.

“Los niños que ya son amigos pueden jugar juntos en diversos contextos. Por otro lado, si un maestro o padre desea que niños que no son amigos colaboren, establecer un objetivo compartido puede facilitar su comunicación”, concluyó Goodacre.

Los resultados completos del estudio han sido publicados en la revista Infant and Child Development.

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