El pasado sábado, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) fue el escenario de una intensa competición científica que reunió a estudiantes de secundaria de toda Nueva Inglaterra. En un evento que se extendió durante todo el día, los jóvenes pusieron a prueba sus conocimientos en ciencias con la esperanza de clasificar para el campeonato nacional que se celebrará en Washington.
“¿Se han probado los pulsadores?” preguntó uno de los voluntarios mientras organizaban el gran auditorio. A medida que los estudiantes, vestidos con camisetas verdes del Science Bowl, iban ocupando sus asientos, la atmósfera se cargaba de expectativa.
Conforme avanzaba la tarde y las rondas de preguntas rápidas se sucedían, la tensión aumentaba. En un momento crucial, el moderador Gideon Tzafriri, presidente del Science Bowl y estudiante senior en MIT, planteó una pregunta sobre la enfermedad de Tay–Sachs. Un zumbido interrumpió su discurso: “Interrumpir”, anunció Tzafriri. Un estudiante del equipo 1 de Lexington High School respondió rápidamente: “lisosoma”. “Correcto”, confirmó el moderador.
Victoria emocionante para Lexington High School
El equipo de Lexington selló su victoria con un contundente marcador final de 148 a 52 frente al equipo 1 de Philips Exeter. La sala estalló en vítores mientras los estudiantes saltaban de sus asientos para abrazar y felicitar a sus compañeros. Jerry Xu, miembro del equipo ganador, expresó su alegría: “Creo que hablo por todos cuando digo que nos sentimos eufóricos. Ha sido un esfuerzo colaborativo a largo plazo; hemos practicado durante años y es increíble estar aquí con mis amigos”.
Este evento marcó un hito para el MIT, ya que fue la primera vez que albergó una competición regional, ampliando su participación en el torneo nacional. Aunque MIT ha organizado el campeonato nacional durante ocho años, este nuevo evento regional ofrece a las escuelas de Nueva Inglaterra una vía adicional para clasificarse.
La competición consistió en preguntas estilo round-robin sobre biología, química y física, abordando temas que superan lo habitual en las clases de secundaria. Participaron 26 equipos provenientes de 14 escuelas situadas en Massachusetts, New Hampshire y Rhode Island.
Más allá de la competencia: aprendizaje y camaradería
“Todo el equipo ha puesto un inmenso esfuerzo en aprender sobre ciencia y disfrutar del proceso”, comentó Nicholas Gould, entrenador del equipo de Lexington y profesor de física. “No se trata solo de ganar; es sobre las experiencias adquiridas y lo que aprenden sobre sí mismos y entre ellos”.
Para muchos competidores, la motivación no era únicamente obtener una medalla, sino también ampliar su conocimiento científico. Vritti Mehra, estudiante en Portsmouth High School (New Hampshire), compartió: “Vine aquí porque quería formar parte de un equipo científico; mi experiencia ha sido increíble”.
Katherine Wang, del equipo 3 de Lexington High School y competidora desde sexto grado, destacó la importancia de la representación femenina: “Estoy orgullosa de ser chica en este torneo porque hay pocas mujeres aquí. Estoy muy contenta de ser parte de esta comunidad por la amabilidad y la competencia que fomenta mi amor por la ciencia”. Su madre tiene un doctorado y ella se siente inspirada para seguir sus pasos.
Un cierre significativo para los seniors
El evento también representó un cierre emocional para muchos seniors tanto competidores como voluntarios. William Jung, otro miembro del equipo ganador, reflexionó: “La mayoría hemos estado participando en Science Bowl desde la escuela media; esto siente como una culminación”. Para Tzafriri, quien también compitió en su juventud, esta edición tenía un significado especial: “Es bonito finalizar algo que comencé en secundaria”.
A medida que concluyó el evento, el equipo vencedor posó al frente del auditorio con sonrisas radiantes y medallas doradas brillando bajo las luces fluorescentes. Los organizadores observaron con orgullo mientras las cámaras capturaban cada instante.
Jiaxing Wang, uno de los organizadores del evento, expresó su satisfacción: “Ayudar a los chicos a divertirse con la ciencia es gratificante; quiero asegurarme de que tengan la experiencia que merecen”. Para los seniors de Lexington este evento significa un viaje hacia Washington; para MIT es una señal clara: una inversión continua en futuros científicos y un compromiso hacia un mañana lleno de posibilidades.