Un reciente hallazgo en el yacimiento de Las Casiones, ubicado en Teruel, ha puesto en evidencia que el origen de la subfamilia Mustelinae, que incluye a las comadrejas, hurones y visones, es más antiguo de lo que se había estimado. Este descubrimiento se centra en un nuevo género y especie de pequeño carnívoro llamado Galanthis baskini, cuya existencia se remonta al final del Mioceno, hace aproximadamente 6,5 millones de años.
El estudio fue liderado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), con la colaboración de la Universitat de València. Los resultados fueron publicados el 14 de abril en la revista Palaeontology. Hasta este momento, los fósiles más antiguos relacionados con las comadrejas habían sido encontrados en Polonia y Alemania, datando del Plioceno, alrededor de 3,5 millones de años atrás. Por lo tanto, este nuevo descubrimiento duplica la historia evolutiva conocida hasta ahora.
Nuevas perspectivas sobre la evolución de las comadrejas
Según explica Juan Abella, profesor de Paleontología en la Universitat de València, este hallazgo es resultado de una revisión exhaustiva de la colección de fósiles del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). “Los fósiles estaban en Teruel pero no habían sido estudiados previamente. Este descubrimiento resalta la importancia de seguir revisando colecciones antiguas”, afirmó Abella.
El análisis realizado sobre los restos fósiles indica que este ancestro de las comadrejas tenía un tamaño corporal reducido, similar al actual carnívoro más pequeño, la comadreja menor (Mustela nivalis). Sin embargo, sus dientes ya mostraban adaptaciones para una dieta carnívora. Estos hallazgos permiten entender mejor cómo surgieron las comadrejas y sus parientes cercanos, así como las adaptaciones que les permitieron ocupar nuevos nichos ecológicos durante su evolución.
Métodos innovadores y colaboraciones internacionales
Los fósiles analizados provienen de excavaciones realizadas por el MNCN-CSIC durante los años 90 bajo la dirección del investigador Luis Alcalá. La investigación combinó técnicas clásicas con métodos avanzados como la microtomografía computarizada (micro-CT), que permitió reconstruir en tres dimensiones estructuras anatómicas invisibles desde el exterior.
Daniel De Miguel, coautor del estudio y profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza, destacó la riqueza fosilífera presente en Aragón. “Nuestro equipo ha estado contribuyendo durante décadas a la excavación y estudio de estos fósiles”, añadió.
El trabajo también revisó otro mustélido fósil procedente de China, denominado Zdanskyictis. Este análisis permite establecer relaciones evolutivas más claras dentro de esta familia. El siguiente paso será buscar nuevos fósiles que ayuden a reconstruir con mayor precisión la evolución temprana de las comadrejas y sus parientes.
Investigaciones futuras y proyectos en curso
Aparte del trabajo realizado por UCM y UV, participan diversas instituciones como la Universidad de Zaragoza y el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont. Actualmente se están llevando a cabo nuevas investigaciones y excavaciones en diferentes yacimientos tanto en España como internacionalmente.
En particular, Abella mencionó proyectos específicos en Castellón y Buñol, donde un reciente evento climático dañó un importante yacimiento paleontológico. A pesar del contratiempo, el equipo valenciano ha comenzado prospecciones alrededor para continuar con su labor investigadora.