La labor de los bibliotecólogos en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) es fundamental para conectar a la comunidad académica con el conocimiento. Cada día, estos profesionales enfrentan desafíos únicos según la sede en la que se encuentren, ya sea en La Paz, Manizales o Bogotá. A pesar de las diferencias geográficas y climáticas, su misión es clara: acortar la distancia entre las preguntas de los usuarios y la información necesaria para responderlas.
Las bibliotecas de las nueve sedes de la UNAL están diseñadas para adaptarse a las particularidades de sus comunidades. En Bogotá, por ejemplo, el sistema cuenta con 13 bibliotecas, siendo la Gabriel García Márquez una referencia clave. En total, la UNAL dispone de 22 bibliotecas en todo el país, formando una red que integra servicios y colecciones diversas.
Acceso a la Información y Actividades Culturales
Aunque estas bibliotecas son parte integral de la vida universitaria, no se limitan solo a estudiantes y docentes; también reciben a personas externas que buscan consultar materiales. Además, muchos recursos están disponibles en línea. Las bibliotecas ofrecen una amplia gama de actividades que van más allá del simple préstamo de libros, incluyendo cine-foros, talleres y exposiciones que transforman estos espacios en centros culturales activos.
Los bibliotecólogos desempeñan un papel crucial en este ecosistema. Se encargan de orientar búsquedas, recomendar lecturas y organizar colecciones. Aunque su formación puede variar, todos comparten el objetivo común de ayudar a los usuarios a encontrar la información que necesitan. A continuación se presentan algunas historias representativas de su trabajo diario.
Historias desde La Paz hasta Bogotá
En La Paz, Martha Mireya Pinzón Pérez ha dedicado su carrera a construir una biblioteca desde cero. Desde su llegada a la UNAL en 2003, ha trabajado incansablemente para convertir este espacio en un punto de acceso al conocimiento. Su jornada comienza temprano cada día y abarca tareas como orientar búsquedas y organizar talleres. “No sabemos todo, pero sí dónde encontrarlo”, afirma.
Por otro lado, Juan Carlos Caicedo ha estado vinculado al Sistema Nacional de Bibliotecas desde 2005. Actualmente trabaja en la Biblioteca Gabriel García Márquez en Bogotá, donde ayuda a los estudiantes a encontrar lo que buscan incluso cuando ellos mismos no tienen claro qué es. Su labor incluye catalogar entre 50 y 100 registros por semana y mantener viva una colección histórica invaluable.
Desarrollo Regional y Digitalización
En San Andrés, Ana Karina Padilla gestiona una pequeña biblioteca que aún está en proceso de consolidación. Su enfoque está centrado en temas relevantes para el Archipiélago, como historia y medio ambiente. Entre sus recursos destaca Álbum San Andrés, un homenaje visual a la cultura local.
Martha Helena Pineda Uribe ha sido testigo del cambio tecnológico en las bibliotecas durante sus 30 años en Manizales. Desde sistemas manuales hasta plataformas digitales automatizadas, su compromiso sigue siendo facilitar el acceso al conocimiento: “Las bibliotecas son el puente entre la incertidumbre y el saber”, concluye.