No verano de 2022, una tormenta eléctrica seca provocó en la Serra do Courel (Lugo) el mayor incendio forestal registrado oficialmente hasta esa fecha en Galicia, afectando a 12.768 hectáreas en un lapso de apenas dos semanas. Recientemente, un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC) ha publicado un estudio en la revista internacional Fire Ecology, que examina cómo las comunidades de aves respondieron a este megaincendio durante la primera temporada de cría posterior, un periodo crítico para evaluar su recuperación.
Claves de la noticia
Incendio devastador en Galicia
Más de 12.000 hectáreas afectadas por el fuego.
Impacto en aves
La severidad del fuego reduce especies y abundancia.
Importancia del hábitat post-incendio
Árboles carbonizados son cruciales para aves.
El análisis revela que la severidad del fuego fue el principal factor negativo para las aves: cuanto más severo fue el incendio, menor fue la riqueza de especies y la abundancia de individuos. Sin embargo, cuando el incendio generó un mosaico de áreas con diferentes grados de afectación, se observó una mayor diversidad aviar. Fernando García, investigador principal del estudio, señala que “los incendios que queman de forma heterogénea crean microhábitats variados que permiten la coexistencia de especies con necesidades ecológicas diversas”. En contraste, los incendios severos y homogéneos tienden a empobrecer las comunidades aviares y limitan su capacidad para recuperarse tras el desastre.
Efectos del abandono rural y cambio climático
Desde 1970, el Courel ha perdido aproximadamente el 75% de su población y el 85% de su ganado. Este despoblamiento ha transformado profundamente el paisaje local: antiguos campos han sido colonizados por vegetación densa, aumentando tanto la carga como la continuidad del combustible disponible para incendios. A esta situación se añade el cambio climático, que intensifica las sequías estivales y las olas de calor. En 2022, el clima más cálido registrado en España favoreció las condiciones propicias para la propagación del primer megaincendio oficialmente documentado en Galicia.
Un hallazgo significativo del estudio destaca la importancia ecológica de los árboles carbonizados que permanecen en pie tras un incendio. Estos árboles son vitales para las aves forestales y aquellas que nidifican en cavidades, ya que ofrecen refugio, perchas y lugares para anidar después del fuego. La eliminación sistemática de estos elementos —una práctica común bajo el pretexto del saneamiento forestal— tiene un impacto negativo considerable sobre las comunidades aviares dependientes de los bosques.
Oportunidades inesperadas tras el fuego
El estudio también documenta un efecto conservacionista paradójico: aves asociadas a espacios abiertos, como la pica campestre o la curuxeira común, aparecieron exclusivamente en áreas quemadas donde el incendio había despejado terrenos previamente cubiertos por vegetación densa. Estas especies enfrentan serios problemas de conservación en Europa debido al avance arbustivo derivado del abandono rural; sin embargo, el fuego les proporciona temporalmente una oportunidad al abrir espacios que antes les eran inaccesibles.
Los resultados indican que la respuesta aviar no solo depende del incendio mismo sino también del estado previo del ecosistema. Las áreas con vegetación intacta actuaron como refugios para especies sensibles y como focos para recolonizar zonas afectadas. “El ecosistema no comienza desde cero tras un incendio”, afirma García; “su recuperación está condicionada por la historia territorial: la estructura previa de la vegetación y los elementos que sobreviven a la perturbación”. A un año del incendio, los autores advierten que estos procesos aún están en etapas iniciales y subrayan la importancia del seguimiento a largo plazo para comprender completamente su evolución.
Este equipo ya había utilizado aves como bioindicadores para evaluar impactos ecológicos previos, como los causados por plantaciones de eucalipto en el Parque Natural das Fragas do Eume; ahora aplican este enfoque al estudio de grandes incendios forestales.
Preguntas sobre la noticia
¿Cómo afecta la severidad del incendio a las comunidades de aves?
La severidad del fuego es un factor negativo para las aves; a mayor severidad, menor riqueza de especies y abundancia de individuos. Sin embargo, los incendios que crean un mosaico de zonas con distintos grados de afectación pueden favorecer la diversidad de aves.
¿Qué papel juegan las estructuras ecológicas como los árboles carbonizados tras un incendio?
Los árboles carbonizados que permanecen en pie son importantes para las aves forestales y aquellas que nidifican en cavidades, ya que ofrecen refugio, zonas de alimentación y lugares para nidificar tras el incendio. Su eliminación puede tener un impacto negativo significativo en estas comunidades.
¿Cuál es el efecto del abandono rural y el cambio climático en la incidencia de incendios?
El abandono rural ha transformado la paisajística, aumentando la carga de combustible disponible para incendios. Combinado con el cambio climático, que intensifica las sequías y olas de calor, esto contribuye a condiciones propicias para la propagación de megaincendios.
¿Cómo influye la historia previa del ecosistema en la recuperación post-incendio?
La respuesta de las aves no solo depende del incendio, sino también de las características del ecosistema antes del fuego. Los parches de vegetación que escaparon al fuego pueden actuar como refugios y focos de recolonización, lo que indica que la recuperación está condicionada por la historia del territorio.