Estudiantes del IPN desarrollan una innovadora red para diferenciar microsismos de vibraciones locales
Un grupo de estudiantes de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), Unidad Ticomán, ha implementado la Red Acelerométrica del Instituto Politécnico Nacional (RAIPN). Este sistema se encarga de registrar y analizar el ruido sísmico ambiental, permitiendo así distinguir entre la energía sísmica generada por fenómenos naturales y aquella producida por actividades humanas. La información recopilada puede ser consultada en tiempo real a través de dispositivos móviles.
La instalación de ocho sensores sísmicos en la alcaldía Gustavo A. Madero marca un avance significativo en el monitoreo sísmico urbano. Uno de estos sensores se encuentra en la propia unidad académica, funcionando como nodo de referencia para la red. El proyecto es liderado por el coordinador del Programa de Ingeniería en Geofísica, Omar Cristian Chávez Hernández, junto con la estudiante Jazmín Olivos Villanueva.
Avances en la prevención de desastres
Esta iniciativa se alinea con los esfuerzos del director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Arturo Reyes Sandoval, y responde a las directrices de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y del secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo. El objetivo es fortalecer la prevención ante desastres naturales y mejorar la preparación frente a estos fenómenos.
Chávez Hernández, quien posee un posgrado en Sismología por la Universidad de Chile, destacó que uno de los propósitos fundamentales de esta red es identificar el nivel de ruido generado por las actividades humanas. Esto permitirá determinar horarios y zonas con mayor actividad poblacional, facilitando así la creación de mapas que contribuyan a mitigar riesgos dentro de los programas de Protección Civil.
La Red Acelerométrica está compuesta por ocho sensores sísmicos Raspberry Shake 4D, que son instrumentos altamente sensibles. Estos dispositivos incluyen un geófono vertical y un acelerómetro triaxial, capaces de registrar vibraciones del suelo en tres componentes: norte-sur, este-oeste y vertical.
Accesibilidad y democratización de datos sísmicos
A través de la plataforma ShakeNet, los registros pueden ser consultados en tiempo real desde teléfonos móviles. Esta característica representa un avance notable hacia la accesibilidad y democratización de la información sísmica. Además, facilitará tanto investigaciones académicas como labores operativas para Protección Civil al proporcionar datos inmediatos sobre actividades vibratorias locales.
A nivel internacional, redes acelerométricas urbanas han sido implementadas en países como Chile, Japón, y Estados Unidos. Estas redes han demostrado su eficacia en áreas como microzonificación sísmica y optimización de sistemas de alerta temprana.
El enfoque académico del proyecto busca estudiar el ruido sísmico ambiental y la energía sísmica inducida, aportando una perspectiva innovadora a la geofísica aplicada y a la resiliencia urbana. Uno de los sensores se ha instalado en la ESIA Ticomán como nodo central; cada estación permanecerá activa durante cinco meses para generar un flujo continuo de datos.
Distinguir entre ruidos para mejorar modelos estructurales
La estudiante Jazmín Olivos Villanueva enfatizó que el ruido generado por actividades humanas —como el tráfico vehicular o las obras— afecta considerablemente las mediciones sísmicas. “Distinguir entre ambos tipos de ruido es esencial para evaluar adecuadamente cómo responde el terreno”, afirmó.
Añadió que esta diferenciación es vital para mejorar los modelos relacionados con vulnerabilidad estructural y fortalecer estrategias destinadas a prevenir y mitigar riesgos sísmicos en áreas urbanas densamente pobladas.