La reciente aprobación en el Congreso de la República de la reforma a los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992 marca un hito en el ámbito educativo colombiano. Ahora, solo queda pendiente la sanción presidencial para que esta nueva legislación entre en vigor, lo que permitirá su reglamentación a través de mesas de trabajo con el DANE y la presentación de un nuevo proyecto de ley que busca una reforma integral.
Este cambio es crucial para dar inicio a una nueva etapa en la educación superior pública en Colombia. Durante más de tres décadas, la Ley 30 estableció que los recursos destinados a las universidades públicas crecieran anualmente según el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Sin embargo, este indicador no refleja adecuadamente los costos reales asociados con la educación superior, que han aumentado debido a factores como salarios docentes, investigación e infraestructura.
La diferencia acumulada entre el crecimiento del IPC y los costos reales ha llevado a una desfinanciación estructural en las universidades públicas. Con la nueva normativa, se prevé que los recursos se ajusten según el Índice de Costos de la Educación Superior (ICES), calculado por el DANE, o según el IPC, dependiendo de cuál sea mayor. Esto garantiza una protección financiera más robusta y sostenible para las instituciones educativas.
Nueva metodología para asegurar financiamiento educativo
La implementación efectiva del nuevo modelo dependerá del trabajo colaborativo entre el presidente Gustavo Petro y el Ministerio de Educación Nacional. Una vez sancionada la ley, se convocarán mesas con el DANE para ajustar y fortalecer la metodología del ICES. Este índice buscará medir con mayor precisión los costos reales de la educación superior y aplicar un mecanismo contracíclico que permita utilizar el IPC cuando este supere al ICES, asegurando así siempre recursos adecuados para el sistema educativo.
El ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, destacó la importancia de estos cambios: “Hicimos primero lo urgente: corregir la desfinanciación histórica. Ahora, con la base financiera clara, vamos por una reforma integral que garantice el derecho a la educación superior para todas y todos”. Esta declaración subraya el compromiso del gobierno hacia una educación accesible y equitativa.
A futuro: hacia una reforma integral en educación
Con los fundamentos financieros establecidos, se abre paso a una reforma integral que abordará estructuralmente todo el sistema educativo. Este proceso tiene como objetivo consolidar la educación como un derecho fundamental y no como un negocio. La radicación del nuevo proyecto será un paso decisivo hacia esta meta.
Para seguir informado sobre estos desarrollos educativos y más iniciativas del Ministerio, se puede visitar sus redes sociales donde comparten actualizaciones relevantes sobre políticas educativas en Colombia.