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Estados Unidos y la historia de intervenciones en América Latina

Estados Unidos y la historia de intervenciones en América Latina

jueves 08 de enero de 2026, 09:21h
Última actualización: jueves 08 de enero de 2026, 12:19h

El artículo analiza la historia de la intervención estadounidense en América Latina, destacando el uso de la doctrina Monroe y el interés por el petróleo venezolano en el contexto actual.

  • La reciente extracción del presidente venezolano, **Nicolás Maduro**, por fuerzas especiales estadounidenses el 3 de enero de 2026, representa una nueva fase de la histórica doctrina Monroe. Esta política exterior se sitúa en un contexto de reposicionamiento geoestratégico de Estados Unidos, que busca recuperar el control sobre su región y evitar que el petróleo venezolano fluya hacia Rusia y China.

    Desde su independencia en 1770, Estados Unidos ha buscado un espacio de influencia que garantice su expansión más allá de la separación con Inglaterra. Aunque al principio no había un afán imperialista claro, pronto comenzó la ocupación de tierras agrícolas, ganando territorios a los indígenas y colonizadores franceses. La acumulación de capital y la industrialización, junto con la doctrina del “Destino manifiesto”, cimentaron un ideal expansionista.

    La debilidad institucional y política de México facilitó la colonización estadounidense de Texas, California y otros territorios del antiguo virreinato de Nueva España. Este proceso fue parte del relato imperialista que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo.

    El Imperialismo Estadounidense en América Latina

    El argumento utilizado para justificar la expansión territorial a principios del siglo XIX fue la defensa de los derechos de los colonos y el libre comercio. La doctrina formulada por **James Monroe** tenía como objetivo evitar que las potencias europeas mantuvieran su hegemonía en América tras el fin del colonialismo. Sin embargo, este discurso ocultaba intereses económicos y políticos más profundos.

    A finales del siglo XIX, la guerra hispano-estadounidense de 1898 marcó un punto crucial en esta narrativa. La supuesta independencia de Cuba se convirtió en un ejemplo claro del control político estadounidense sobre otros países mediante sus instituciones. Ocho años después, ante una situación desfavorable para sus intereses, EE.UU. ocupó nuevamente Cuba y apoyó la separación de Panamá para construir el canal bajo su hegemonía.

    A lo largo del siglo XX, las intervenciones militares estadounidenses continuaron bajo diversas justificaciones. En 1916, EE.UU. ocupó militarmente la República Dominicana alegando incumplimiento de pagos, mientras que en Haití (1915-1934) y Nicaragua (1912-1933) también intervinieron bajo pretextos similares relacionados con sus intereses económicos.

    Intervenciones durante la Guerra Fría

    La Guerra Fría trajo consigo una nueva dinámica en las intervenciones estadounidenses en América Latina. En 1954, **Jacobo Árbenz**, presidente democráticamente elegido en Guatemala, fue derrocado tras implementar reformas agrarias que afectaban a los intereses de la United Fruit Company. Este golpe fue orquestado por la CIA bajo el pretexto de combatir el comunismo.

    En 1961, grupos cubanos exiliados intentaron invadir Cuba desembarcando en Bahía de Cochinos; aunque fracasaron, este evento intensificó aún más la política intervencionista estadounidense en la región. Cuatro años después, se produjo otra invasión militar en República Dominicana para evitar el ascenso de movimientos izquierdistas.

    En Chile, con el respaldo estratégico del ejército encabezado por **Augusto Pinochet**, se puso fin al gobierno democrático de **Salvador Allende** en 1973. El temor al marxismo sirvió como justificación para proteger los intereses estadounidenses sobre los recursos naturales chilenos.

    Venezuela: ¿Por qué ahora?

    Surge entonces una pregunta crucial: ¿por qué Estados Unidos ha tolerado un régimen dictatorial en Venezuela durante apenas veinticinco años mientras mantiene un bloqueo contra Cuba desde hace más de sesenta? La respuesta parece ser simple: *Cuba no tiene petróleo*.

    A estas alturas es evidente que la defensa de la democracia y los derechos humanos no son los pilares fundamentales detrás de estas acciones militares. Existen numerosos países con regímenes autoritarios cuyas violaciones a los derechos humanos son ignoradas si mantienen relaciones favorables con Estados Unidos.

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