Los profesores de la Universitat de Lleida (UdL), Jorge Rubén Sánchez González y Frederic Casals, han sido reconocidos como los autores de una guía fundamental elaborada para la Unión Europea (UE), que tiene como objetivo evaluar la salud de sus ecosistemas fluviales. Este documento, titulado Directrices técnicas para la evaluación y el seguimiento del estado de los tipos de hábitat del anexo I de la Directiva 92/43/CEE: ‘Aguas corrientes’, forma parte de un conjunto de 23 guías recientemente publicadas por la Comisión Europea. Estas directrices buscan armonizar y orientar a los 27 Estados miembros en el seguimiento, evaluación y presentación de informes sobre los hábitats estipulados en la Directiva Hábitats de la UE.
Hasta ahora, no existían pautas detalladas para examinar y controlar la calidad de estos ecosistemas. La guía elaborada por los académicos catalanes incluye una caracterización general de los hábitats fluviales mencionados en la Directiva, tales como ríos fennoscandianos, alpinos y mediterráneos, así como análisis metodológicos utilizados por diferentes Estados para su evaluación. Además, se establece un marco destinado a armonizar estas metodologías con el fin de garantizar la comparabilidad de resultados entre diversas regiones biogeográficas.
Un enfoque ecológico para la conservación
Sánchez y Casals defienden un enfoque ecológico como el único válido para comprender y evaluar adecuadamente la estructura y función de los ecosistemas fluviales. Según ellos, las interpretaciones botánicas y fitosociológicas tradicionales resultan insuficientes para abordar efectivamente los requisitos necesarios para la gestión y conservación de estos hábitats.
“Incorporar variables físicas y químicas junto con factores bióticos, integrando todos estos datos en el marco de la ecología fluvial, es esencial para llevar a cabo evaluaciones efectivas y conservar adecuadamente los hábitats fluviales”, afirman los autores. En este sentido, sugieren aprovechar el trabajo realizado bajo la Directiva Marco del Agua, que ya incorpora una perspectiva ecológica posterior a la Directiva Hábitats.
Estructura y variables clave en la guía
La guía dedicada a las ‘aguas corrientes’ propone una serie de variables para medir el estado del hábitat. Se otorga un peso significativo a las variables abióticas, estableciendo referencias y umbrales que definen un “buen estado” ecológico. Las variables cuantificadas se organizan en tres categorías: esenciales (como caudal, temperatura, velocidad y conductividad del agua; presencia y especies de macroinvertebrados; peces), recomendables (presencia y número de especies de anfibios, aves, reptiles y mamíferos) y específicas (adaptadas a cada tipo de hábitat).
El documento también incluye variables descriptivas o contextuales, tales como temperatura, precipitaciones o características del sustrato. Aunque no puntúan directamente en las evaluaciones, son cruciales para interpretar resultados y definir umbrales ecológicamente significativos.
“Este documento es muy importante debido a sus implicaciones en toda Europa, ya que establece las bases para realizar un seguimiento armonizado y estandarizado del estado de conservación de los ríos, cumpliendo así con las obligaciones legales impuestas por la Directiva Hábitats”, concluyen Sánchez y Casals.