Santiago de Compostela, reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, alberga un conjunto arquitectónico predominantemente construido en granito. Este material, aunque resistente, es susceptible al deterioro superficial, especialmente bajo las condiciones de elevada humedad del clima atlántico gallego. En este contexto, la colonización biológica de la piedra por organismos fototróficos, como algas verdes y cianobacterias, se convierte en una preocupación. Estos organismos forman biofilmes y actúan como agentes de biodeterioro. La iluminación ornamental nocturna, que busca realzar los monumentos y atraer al turismo, puede influir en el desarrollo de estos organismos y contribuir a la contaminación luminosa, afectando negativamente a los ecosistemas y a la conservación del patrimonio.
El investigador Anxo Méndez Villar centró su tesis doctoral en este desafío, validando un nuevo sistema de iluminación ornamental orientado a la conservación del patrimonio arquitectónico construido en piedra. Su trabajo fue dirigido por la investigadora Ramón y Cajal de CRETUS, Patricia Sanmartín, y se desarrolló dentro del marco del proyecto CromaLux, que involucra a Televés, USC y Ferrovial. Esta iniciativa forma parte de la estrategia SMARTiAGO impulsada por el Ayuntamiento de Santiago para desarrollar soluciones tecnológicas innovadoras ante los retos que enfrentan las Ciudades Patrimonio.
Un enfoque innovador para la conservación del patrimonio
La tesis de Méndez tenía como objetivo principal evaluar la capacidad biostática, es decir, frenar el desarrollo de biofilmes fototróficos mediante el uso de iluminación LED con un estrecho ancho de banda en colores ámbar y verde. Esta combinación genera una calidad lumínica similar a un blanco cálido. La hipótesis inicial planteaba que esta configuración lumínica podría inducir estrés fisiológico en los microorganismos y reducir su actividad fotosintética.
La investigación se estructuró en diez capítulos correspondientes a artículos científicos publicados, organizados en cuatro bloques: análisis del marco legislativo sobre iluminación ornamental; validación experimental de la capacidad biostática de la luz ámbar + verde; estudio sobre los efectos sobre la diversidad microbiana e insectos; y evaluación del impacto ambiental, económico y social del sistema. Los trabajos combinaron experimentación en laboratorio con pilotos reales instalados en el Pazo de Raxoi y en la Casa do Cabildo, comparando el nuevo sistema con métodos convencionales utilizados en la ciudad.
Eficacia demostrada durante años
Los resultados obtenidos confirmaron la eficacia del sistema de iluminación ornamental ámbar + verde como herramienta para conservar el patrimonio arquitectónico en piedra. Su capacidad biostática fue validada tanto en condiciones controladas como durante un seguimiento prolongado que abarcó casi tres años y medio en el Pazo de Raxoi. Además, se explicaron los mecanismos involucrados mediante estudios proteómicos ambientales que evidenciaron su baja eficiencia fotosintética, realizados junto a las investigadoras del CRETUS Sabela Balboa y Alba Trueba.
Asimismo, el trabajo demostró un impacto significativamente menor sobre la biodiversidad de insectos, comparable a situaciones sin iluminación ornamental. Se logró una mejora ambiental y económica notable, con una reducción del 20% en la huella de carbono frente a sistemas LED convencionales. Este análisis fue llevado a cabo por personal investigador especializado en evaluación ambiental del CRETUS, incluyendo a Almudena Hospido.
Una visión integral hacia el futuro
Aparte de los resultados técnicos obtenidos, se incorporó una dimensión social mediante estudios cualitativos y cuantitativos sobre la percepción ciudadana realizados con expertos como José Manuel Sabucedo, Sergio Vila, Cristina Gómez y Andrea Correa. Estos estudios permitieron identificar estrategias comunicativas clave para favorecer la aceptación del sistema basado en información clara sobre la urgencia de conservación y el apego al casco histórico.
En resumen, esta investigación representa un modelo colaborativo promovido por CRETUS —centro perteneciente a la Red CIGUS cofinanciado por fondos europeos— integrando conocimientos biológicos, ambientales, tecnológicos y sociales para generar soluciones aplicables que contribuyan a proteger el patrimonio cultural mientras mejoran las políticas públicas relacionadas con la iluminación ornamental.
Anxo Méndez, biólogo por la Universidad de Vigo e ingeniero ambiental por la Universidad de Santiago de Compostela, realizó su doctorado industrial entre USC y Ferrovial Energía S.A., bajo la co-dirección del ingeniero Álvaro Piñeiro. Su tesis recibió calificación Cum Laude junto con menciones Internacional e Industrial, consolidándose como una referencia crucial en la intersección entre iluminación ornamental, sostenibilidad ambiental y conservación del patrimonio cultural.