Un innovador proyecto de investigación, financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, ha sido desarrollado por el grupo ASIA (Avances en Sistemas Inteligentes y Aplicaciones) de la Universidad de Jaén (UJA). Este sistema ‘inteligente’ tiene como objetivo medir de manera objetiva si un paciente con diabetes tipo 2 sigue las pautas médicas establecidas. Actualmente en fase piloto, la propuesta integra sensores instalados en el hogar y técnicas de inteligencia artificial para convertir la rutina diaria del paciente en datos clínicos útiles.
Este avance permite que los médicos consulten, a través de una plataforma web diseñada por el equipo investigador, el grado de cumplimiento terapéutico en tiempo real. Según explica Macarena Espinilla, investigadora de la Universidad de Jaén, “cuando un paciente llega con niveles descontrolados de azúcar, el profesional puede distinguir mejor si el problema se debe a la medicación o a una falta de adherencia a los hábitos saludables”. Así, se busca ofrecer información fiable sobre si el paciente está tomando su medicación correctamente, manteniendo una actividad física adecuada y respetando sus horarios de sueño y alimentación.
Sistema integral para el seguimiento del tratamiento
La investigadora enfatiza que “la medicación es solo una parte del tratamiento en enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2”, donde factores como el ejercicio y la regularidad en las comidas son cruciales para controlar la glucosa. Hasta ahora, el seguimiento dependía principalmente del relato del paciente durante las consultas. Con este nuevo sistema, esos comportamientos se convierten en indicadores medibles.
El estudio fue publicado en la revista Applied Sciences bajo el título ‘Understanding Patient Adherence Through Sensor Data: An Integrated Approach to Chronic Disease Management’. Se llevó a cabo con ocho personas mayores de 65 años con diabetes tipo 2 en Cabra (Córdoba), gracias a la colaboración del investigador Jesús González Lama, de la Fundación para la Investigación Biomédica de Córdoba.
Un enfoque personalizado para cada paciente
Cada participante firmó un “contrato terapéutico” que definía pautas específicas sobre horarios de medicación, ejercicio físico y descanso. A partir de este acuerdo, los investigadores instalaron diversos sensores en sus hogares. Algunos detectaban simplemente presencia en una habitación; otros registraban aperturas de puertas o armarios, como los del botiquín o frigorífico; y algunos más medían vibraciones al usar la ducha. Todo esto se realizó sin cámaras ni intrusiones en la vida privada del paciente.
Además, cada paciente llevaba una pulsera inteligente que registraba pasos diarios y períodos de actividad. Esta pulsera también permitía identificar datos adicionales que no correspondían al paciente monitorizado. De esta forma, si otra persona abría una puerta sin llevar la pulsera, esos datos eran descartados para evitar confusiones.
Análisis mediante inteligencia artificial
A continuación, un sistema informático aplicaba inteligencia artificial para combinar toda esa información y transformarla en indicadores de cumplimiento terapéutico. Por ejemplo, si se registraba que un paciente estaba presente en la cocina y se activaban los sensores del frigorífico y vibración, el sistema interpretaba que estaba preparando su comida.
A partir de estas asociaciones, el sistema comparaba la rutina real del paciente con lo estipulado en su contrato terapéutico. Si cumplía horarios de medicación y mantenía niveles adecuados de actividad física o descanso, la inteligencia artificial traducía esto a un grado de adherencia. “Es como darle una nota numérica a las acciones diarias”, señala Espinilla.
Perspectivas futuras del proyecto
Toda esta información se presenta en tiempo real a través de una plataforma web accesible para los médicos. Esto les permite visualizar patrones comportamentales y detectar desviaciones potenciales. Así, los profesionales pueden basar sus decisiones no solo en relatos subjetivos sino también en indicadores objetivos sobre el estado del tratamiento.
En esta primera experiencia piloto se utilizaron sensores comerciales; por ello, uno de los próximos objetivos del grupo ASIA será mejorar el diseño del sistema para garantizar su adaptabilidad y sostenibilidad a largo plazo. Además, buscarán obtener certificaciones técnicas necesarias para probar el prototipo en hospitales y entornos clínicos más amplios.
Este ambicioso proyecto cuenta con financiación no solo por parte de la Consejería de Universidad sino también a través del Programa FEDER Andalucía 2021–2027 y otros organismos estatales mediante fondos europeos FEDER y NextGenerationEU.