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Menstruación España

El estigma menstrual afecta la vida cotidiana y la participación social
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El estigma menstrual afecta la vida cotidiana y la participación social

Por José Enrique González
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jenriqueiymagazinees/8/8/19
lunes 02 de marzo de 2026, 20:16h
Actualizado el: 02 de marzo de 2026, 20:51h

Un estudio en España revela que el estigma menstrual afecta la vida cotidiana y la participación social, limitando actividades y generando ansiedad en las mujeres, incluso en contextos laborales y educativos.

La forma en que se experimenta la menstruación trasciende los síntomas físicos, abarcando también el contexto social en el que se desarrolla. Un reciente estudio realizado en España, que involucró a más de 4.000 participantes, ha examinado cómo el estigma menstrual impacta la vida cotidiana, la participación social y el bienestar de las mujeres.

Este análisis, liderado por el Instituto INGENIO, un centro colaborativo de la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), fue publicado en la revista BMC Women’s Health. Se trata de la cuarta entrega de una investigación que ofrece una de las primeras visiones integrales sobre la salud menstrual en España, abordando previamente aspectos como la educación menstrual y el acceso a la atención sanitaria. En esta ocasión, se centra en el impacto social de la menstruación en la vida diaria.

Los hallazgos revelan que **la menstruación sigue condicionando actividades cotidianas**. Solo un 15,4% de las participantes asegura mantener su rutina sin alteraciones durante esos días; muchas optan por modificar su comportamiento para evitar situaciones incómodas. Entre las estrategias más comunes destacan evitar ciertos tipos de ropa (36%), abstenerse de prendas blancas (48%), reducir la actividad deportiva (21%) o limitar actividades como nadar o ir a la playa (22%).

Impacto del Estigma Menstrual en Educación y Trabajo

La investigación también pone de manifiesto que estas decisiones no son solo consecuencia del malestar físico. Factores como la ansiedad por posibles manchas, la falta de espacios adecuados y el temor a reacciones negativas del entorno reflejan normas sociales persistentes que sugieren que la menstruación debe ser gestionada con discreción.

En los ámbitos educativo y laboral, muchas participantes relatan haber asistido a clases o al trabajo a pesar de sufrir dolor intenso, náuseas o fatiga. Un 41% admite haber faltado alguna vez debido a molestias menstruales, mientras que un 44% afirma no haberse ausentado nunca. Los testimonios recogidos evidencian que incluso ante síntomas incapacitantes, algunas personas continúan asistiendo por miedo a perder su empleo o ser consideradas menos comprometidas.

“A menudo, el malestar menstrual no se reconoce como una necesidad legítima de apoyo, sino como algo que puede restar credibilidad”, señala Sara Sánchez-López, investigadora del Instituto INGENIO (UPV-CSIC). “En un contexto donde la menstruación se ha utilizado para excluir a las mujeres de ciertos roles, mostrar vulnerabilidad puede percibirse como un riesgo colectivo”.

Testimonios Reveladores sobre Humillaciones Menstruales

El estudio recoge relatos sobre burla y situaciones humillantes vinculadas a la menstruación, experiencias que las participantes sitúan tanto en su adolescencia como en su vida adulta. En etapas tempranas, estas vivencias suelen manifestarse mediante comentarios despectivos o ridiculización por parte de compañeros; ya en la adultez, se expresan con mayor frecuencia como rechazo o actitudes condescendientes por parte de parejas o colegas.

Además, los resultados muestran un elevado número de respuestas que indican cómo se utiliza la menstruación para cuestionar emociones y decisiones en contextos cotidianos. “Estas situaciones refuerzan estereotipos que asocian la menstruación con falta de control emocional o irracionalidad”, apunta Rocío Poveda Bautista, coautora del estudio e investigadora también del INGENIO.

A pesar de estas barreras, los investigadores identifican factores protectores. Contar con entornos comprensivos y flexibles —ya sea en el trabajo, escuela o familia— contribuye a mitigar el impacto del estigma y favorece una mayor participación y bienestar. “Las experiencias más positivas están asociadas a contextos donde hablar sobre menstruación no genera incomodidad y donde se reconocen las necesidades físicas o emocionales relacionadas con el ciclo”, afirma Santiago Moll López, coautor del estudio.

Necesidad de Avanzar hacia Entornos Sensibles

Los resultados subrayan que **la menstruación sigue siendo un factor crucial** para la salud, participación social y equidad. Este estudio destaca la urgencia de avanzar hacia entornos educativos, laborales y sanitarios más informados y sensibles respecto a esta realidad.

También participó en este estudio la Dra. Dani Barrington, experta internacional en salud menstrual procedente de la University of Western Australia. La investigación fue financiada por el proyecto RI-SABIO, impulsado por la Generalitat Valenciana, centrado en modelos responsables para gestionar investigaciones e innovaciones dentro del ámbito sanitario y biomédico.

Referencia: “Mapping the Social Impact of Menstrual Stigma in Spain” Sánchez-López et al. BMC Women’s Health (2026) 26:73

La noticia en cifras

Cifra Descripción
15,4 % Porcentaje de participantes que afirma mantener su rutina sin cambios durante la menstruación.
36 % Porcentaje de participantes que evita ciertos tipos de ropa durante la menstruación.
48 % Porcentaje de participantes que evita prendas blancas durante la menstruación.
21 % Porcentaje de participantes que reduce la práctica deportiva durante la menstruación.
22 % Porcentaje de participantes que limita actividades como nadar o acudir a la playa durante la menstruación.
41 % Porcentaje de participantes que ha faltado alguna vez por molestias menstruales.
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