El impacto de un insecto microscópico, como la chicharrita del maíz, puede ser devastador para las cosechas y, en consecuencia, para la economía de un país. En este contexto, el conocimiento y la investigación se convierten en herramientas esenciales para enfrentar esta amenaza. Los expertos del programa Bajo La Lupa, el Dr. Alvaro Foieri y la Dra. Bárbara S. Defea, pertenecientes al Laboratorio de Auchenorrhyncha de la División Entomología, Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Universidad Nacional de La Plata, junto con la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia, están a la vanguardia en el estudio de estos insectos.
A menudo, cuando se piensa en plagas agrícolas, surgen imágenes de langostas o gusanos devorando campos enteros. Sin embargo, muchos de los insectos que causan mayores daños son diminutos y pasan desapercibidos. Tal es el caso de los Auquenorrincos, un grupo que incluye a las chicharras y chicharritas. Aunque su presencia es habitual —conocida por su canto característico durante el verano— su capacidad para transmitir enfermedades a las plantas es alarmante.
La amenaza silenciosa: Dalbulus maidis
Entre estas especies destaca la chicharrita del maíz Dalbulus maidis. Este insecto ha sido ignorado durante décadas desde su llegada a Argentina hace aproximadamente 25 años. Sin embargo, su relevancia ha crecido notablemente en los últimos años, especialmente durante la campaña agrícola 2023/2024, cuando el país enfrentó una crisis sin precedentes en el cultivo de maíz.
¿Qué ha llevado a esta pequeña criatura a convertirse en una plaga temible? Al alimentarse de las plantas, no solo causa daño físico sino que también actúa como vector de patógenos responsables del “Achaparramiento del maíz”, una serie de enfermedades que pueden comprometer gravemente la producción agrícola. Por ello, algunos especialistas han comenzado a referirse a ella como un “super vector”.
Impacto en los cultivos: ¿qué transmite?
La chicharrita del maíz es portadora de cuatro patógenos principales, incluyendo bacterias del tipo mollicutes y virus que provocan el “Raquitismo o Achaparramiento del maíz”. Las plantas afectadas presentan un crecimiento reducido y deformidades visibles. Para entender mejor el problema:
- Aún sin patógenos presentes, una alta población de chicharritas puede reducir hasta un 40% el follaje y un 60% del sistema radicular en plántulas jóvenes.
- Cuando se produce transmisión de enfermedades, las pérdidas pueden extenderse a regiones enteras.
Un especialista en maíz
Dada su coevolución con el maíz, esta chicharrita tiene preferencias alimenticias muy marcadas; se desarrolla casi exclusivamente en plantas del género Zea, como el maíz y sus parientes silvestres (teocintles). Aunque ocasionalmente puede alimentarse de otras gramíneas cercanas (como Tripsacum), su rendimiento óptimo se da siempre en cultivos de maíz. Esto le confiere una notable adaptabilidad para localizar este cultivo incluso en paisajes mixtos.
Ciencia y agricultura: cerrando la brecha informativa
A pesar de la abundante información científica sobre esta especie, gran parte no llega al sector productivo con la rapidez necesaria para facilitar decisiones informadas sobre su manejo. En varios países latinoamericanos —incluyendo Argentina— Dalbulus maidis ha pasado rápidamente de ser una plaga secundaria a convertirse en una seria amenaza agrícola. Esta situación pone de manifiesto la necesidad urgente de mejorar los canales comunicativos entre los ámbitos científico y productivo.
Importancia crítica del maíz
El maíz representa uno de los pilares fundamentales para la producción alimentaria argentina. Su cultivo sustenta diversas cadenas productivas e industrias, además de ser esencial para alimentar a millones de personas. Por lo tanto, comprender profundamente las características y comportamientos de esta chicharrita —y otros insectos relacionados— no es un mero asunto técnico: es vital para garantizar la seguridad alimentaria y minimizar pérdidas económicas significativas.
A medida que el país enfrenta desafíos como el desfinanciamiento y cuestionamientos hacia las ciencias básicas y superiores, resulta crucial resaltar la importancia del estudio detallado sobre estas plagas. Estos estudios son fundamentales para diseñar e implementar estrategias efectivas que protejan nuestros cultivos.