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Educación Cantabria

Cerca de mil estudiantes de Magisterio realizan prácticas en centros educativos de Cantabria cada año

Por José Enrique González
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jenriqueiymagazinees/8/8/19
viernes 13 de marzo de 2026, 10:00h
Actualizado el: 13 de marzo de 2026, 10:29h

La Facultad de Educación de la Universidad de Cantabria coordina cerca de mil prácticas de Magisterio cada curso, involucrando a más de 2.200 docentes en centros educativos de la región.

La Facultad de Educación de la Universidad de Cantabria se ha consolidado como un referente en la formación docente, coordinando cerca de mil prácticas de Magisterio cada curso en centros escolares de la región. Durante el periodo académico 2025-2026, alrededor de 965 estudiantes de los grados en Maestro en Educación Infantil y Primaria están inmersos en este proceso formativo, bajo la tutela de más de 2.200 docentes acreditados.

Entre febrero y marzo, estos futuros educadores desarrollan sus prácticas en aproximadamente 200 centros educativos, tanto públicos como concertados. Los alumnos del Prácticum I y II completan la fase final de su formación, mientras que los del Prácticum III inician sus últimas experiencias, las cuales se extenderán durante todo el segundo cuatrimestre.

Prácticas estructuradas para una formación integral

De los 965 estudiantes, 388 pertenecen al grado en Educación Infantil y 577 al de Educación Primaria. La mayoría opta por menciones específicas ofrecidas por la facultad, lo que les permite realizar prácticas no solo en aulas generalistas, sino también con tutores especializados en áreas como Audición y Lenguaje, Educación Física o Pedagogía Terapéutica.

Las prácticas son un componente esencial del plan de estudios y se distribuyen a lo largo de cuatro años para los grados y cinco para el doble grado. Los Prácticum I y II requieren unas 200 horas presenciales en el centro educativo, mientras que el Prácticum III abarca hasta 400 horas entre febrero y mayo. A estas horas se suman las dedicadas a la elaboración del Portafolio de Prácticas, donde los estudiantes reflexionan sobre su experiencia.

Según Verónica M. Guillén, vicedecana de Prácticas, este enfoque gradual permite a los estudiantes pasar “de una primera fase de observación a una intervención cada vez más activa en el aula”, siempre bajo la supervisión tanto del tutor del centro como del tutor universitario.

Una red educativa amplia en Cantabria

La coordinación anual de estos prácticos convierte esta experiencia en un vínculo crucial entre la formación universitaria y el sistema educativo regional. La asignación de plazas se gestiona mediante una plataforma web diseñada por personal universitario, facilitando así la conexión entre alumnos, centros y tutores.

A través de esta herramienta digital, los estudiantes pueden elegir los centros donde desean realizar sus prácticas. La plataforma optimiza la asignación considerando tanto las preferencias del alumnado como la disponibilidad de plazas.

Esta dinámica no solo beneficia a los futuros docentes; también ofrece a los profesores una oportunidad para reflexionar sobre su práctica pedagógica. Como señala Silvia Toral, “si las prácticas consisten solo en observar desde una silla, no se consigue el objetivo”.

Experiencias transformadoras para futuros educadores

Cinco estudiantes que recientemente completaron su prácticum en el CEIP Cisneros comparten sus vivencias: Alicia Puertas, estudiante de Educación Primaria, destaca cómo el primer contacto con el aula le hizo comprender mejor la gestión educativa: “Hasta que no estás ahí, no sabes cómo gestionar un aula con veinte niños”.

A medida que avanzan las semanas, los alumnos comienzan a involucrarse más activamente. Para Susana Juárez, quien cursa un doble grado en Infantil y Primaria, esta inmersión confirma su vocación: “La universidad te da la base, pero es en el centro donde entiendes realmente cómo funciona la profesión”.

Carla Movellán resalta que ser docente implica mucho más que dar clases; incluye tareas administrativas y coordinación con familias que a menudo pasan desapercibidas desde fuera. Esta experiencia puede incluso influir en decisiones profesionales futuras; Movellán considera ahora explorar oportunidades también en Educación Infantil tras su paso por distintas etapas educativas.

Reflexiones compartidas entre docentes y alumnos

La interacción entre estudiantes y profesores crea un ambiente propicio para el aprendizaje mutuo. Sara Estellés menciona que los primeros días son cruciales para ayudar a los practicantes a entender la dinámica del aula: “Es mucha información de golpe, pero poco a poco van entendiendo cómo funciona todo”.

Laura Cristina González, otra docente tutora, enfatiza que acompañar a futuros maestros les obliga a replantearse sus propias metodologías: “Te obliga a replantearte lo que haces y por qué lo haces así”. Esta reflexión es vital para mejorar continuamente las prácticas educativas.

Verónica M. Guillén, vicedecana de Prácticas, concluye afirmando que “los grados de Magisterio destacan por su marcada orientación profesional” y subraya la importancia de vincular contenidos teóricos con experiencias directas en el aula como clave fundamental para preparar adecuadamente a los futuros docentes.

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