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Investigación cerebral

Investigación revela cómo el hipocampo influye en la depresión por dolor crónico

Por Gonzalo Gómez-del Estal
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gonzaloiymagazinees/7/7/18
lunes 23 de marzo de 2026, 11:35h

Investigadores de la Universidad de Warwick y Fudan descubren que el hipocampo influye en la resiliencia emocional ante el dolor crónico, explicando por qué algunos desarrollan depresión y otros no.

Investigación revela el papel del hipocampo en la relación entre dolor crónico y depresión

Un estudio reciente de la Universidad de Warwick y la Universidad Fudan ha identificado al hipocampo como un sistema cerebral clave que influye en la resiliencia emocional frente al dolor prolongado. La investigación, publicada en Science, desafía la noción de que la depresión es una consecuencia inevitable del dolor crónico.

Los científicos han descubierto un mecanismo cerebral que podría explicar por qué el dolor crónico provoca depresión en algunas personas y no en otras. Al combinar imágenes cerebrales a gran escala con experimentos en animales, los investigadores hallaron que el dolor persistente genera cambios progresivos en el hipocampo, una región del cerebro conocida por su papel en la memoria, lo que determina si las personas desarrollan depresión o mantienen una respuesta emocional resiliente.

“El dolor crónico frecuentemente se convierte en depresión o ansiedad, pero hasta ahora no entendíamos por qué esto sucede a algunas personas y no a otras”, afirmó el coautor principal, Profesor Jianfeng Feng, de la Universidad de Warwick.

“Nuestros hallazgos sugieren que el hipocampo actúa como un centro de control que ayuda al cerebro a regular las respuestas emocionales ante el dolor prolongado. La depresión no es inevitable; depende de cómo responda este sistema con el tiempo.”

Análisis del impacto del dolor crónico en la salud mental

El dolor crónico afecta a más del 20% de los adultos a nivel mundial y está fuertemente asociado con la ansiedad y la depresión. Sin embargo, muchas personas que sufren de dolor persistente no desarrollan estas condiciones, lo cual plantea interrogantes sobre las razones biológicas detrás de esta diferencia.

Para profundizar en este fenómeno, los investigadores analizaron escaneos cerebrales de grandes cohortes poblacionales, incluyendo datos del Biobanco del Reino Unido. Descubrieron que aquellos que vivían con dolor crónico pero sin depresión mostraban un volumen hipocampal ligeramente mayor y una actividad incrementada en esta región cerebral. Estos cambios se acompañaban de un mejor desempeño en ciertas tareas de aprendizaje y memoria, lo que sugiere que el cerebro puede inicialmente adoptar una respuesta compensatoria al dolor persistente.

A diferencia de esto, los individuos que experimentaban tanto dolor crónico como depresión presentaban un volumen hipocampal reducido, actividad alterada y un rendimiento cognitivo inferior. Los análisis longitudinales indicaron que estos cambios se desarrollaron progresivamente con el tiempo.

“El hecho de que estos cambios emerjan gradualmente sugiere que son impulsados por la experiencia del dolor prolongado mismo,” añadió el Profesor Feng. “No es simplemente una vulnerabilidad preexistente; es algo que el cerebro hace en respuesta al dolor continuo.”

Cambio de resiliencia a vulnerabilidad emocional

Para comprender cómo se producen estos cambios, los investigadores llevaron a cabo estudios paralelos en modelos animales de dolor neuropático crónico.

Observaron una clara progresión de efectos conductuales: primero apareció una mayor sensibilidad al dolor, seguida por comportamientos similares a la ansiedad y posteriormente síntomas parecidos a la depresión. Estos cambios conductuales estaban acompañados por alteraciones graduales en la estructura y actividad del hipocampo, evidenciando cómo el dolor prolongado puede remodelar los circuitos cerebrales involucrados en la regulación emocional.

Una pequeña subregión del hipocampo conocida como giro dentado –una de las pocas áreas del cerebro adulto donde continúan formándose nuevas neuronas– emergió como un centro regulador clave. Al inicio del curso del dolor crónico, las neuronas recién generadas en el giro dentado se activaron intensamente, sugiriendo que el cerebro intenta adaptarse al estrés continuo. Con el tiempo, sin embargo, células inmunitarias llamadas microglías se activaron anormalmente. Esto interrumpió la comunicación normal entre neuronas y microglías, marcando un punto crítico donde las respuestas cerebrales adaptativas se transforman en señales disfuncionales.

“Lo que esto demuestra es que el cerebro no simplemente se ve abrumado por el dolor crónico,” concluyó el Profesor Feng. “Intenta activamente regular el bienestar emocional. Cuando ese sistema regulador permanece equilibrado, las personas pueden mantener su resiliencia. Cuando se interrumpe, especialmente por inflamación en el hipocampo, puede surgir la depresión. Comprender este proceso abre nuevas posibilidades para intervenciones tempranas.”

Nuevas perspectivas para prevenir la depresión asociada al dolor crónico

La investigación destaca la importancia de entender las dinámicas cerebrales relacionadas con el dolor crónico y su impacto psicológico.

A través de este estudio innovador se establece una conexión crucial entre neurogénesis e inflamación microglial dentro del contexto del giro dentado hipocampal. Este enfoque podría ofrecer estrategias efectivas para prevenir o mitigar los efectos depresivos asociados con condiciones de dolor persistente si se implementan tratamientos adecuados desde etapas tempranas.

FINALES

Anotaciones para editores:

El artículo titulado ‘Desde el dolor crónico hasta la depresión: El papel fundamental del remodelamiento microglial inducido por neurogénesis en el giro dentado hipocampal’ está publicado en Science. DOI: 10.1126/science.aee6177

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