Un equipo de investigación internacional, que incluye a la Universidad de Almería (UAL), la Universidad de Bolonia en Italia, la Universidad de Bergen en Noruega y la Academia China de Ciencias, ha realizado un descubrimiento significativo: los grandes cristales de yeso presentes en formaciones geológicas como la geoda de Pulpí en Almería y la cueva de Naica en México pueden funcionar como auténticos *archivos naturales* para reconstruir el clima del pasado. Este análisis se basa en el estudio del agua atrapada dentro de los cristales y su antigüedad, proporcionando datos sobre las precipitaciones y condiciones ambientales ocurridas hace cientos de miles de años.
El estudio ha implementado una técnica analítica innovadora para determinar la edad de algunos de los cristales más grandes del mundo. Este método se fundamenta en la relación entre dos elementos escasos, el uranio y el torio, presentes en el mineral. La proporción entre ellos permite calcular el tiempo transcurrido desde que se formó el cristal, ofreciendo estimaciones más precisas que intentos anteriores.
Revelaciones sobre el pasado climático
A pesar de que se habían realizado esfuerzos previos para datar estas formaciones, este nuevo enfoque proporciona resultados más confiables. Aunque el yeso contiene cantidades mínimas de uranio, lo que complica su datación convencional, este trabajo confirma que estos impresionantes cristales, con longitudes que alcanzan hasta los once metros en Naica, también preservan información crucial sobre la historia hidrológica del planeta.
Los hallazgos indican que uno de los cristales en Naica comenzó a formarse hace aproximadamente 31.000 años, durante el final de la última glaciación, y continuó creciendo hasta alrededor de 1985. Ese año marcó un cambio drástico cuando se bombeó agua subterránea para facilitar actividades mineras, exponiendo así los cristales. En cuanto a la geoda de Pulpí, su cristal analizado tiene una base que data de hace unos 191.000 años, lo cual implica que comenzó a crecer bajo condiciones acuáticas diferentes a las actuales.
Cristales como cápsulas temporales
El equipo investigador detalla en su artículo titulado ‘Testing selenite gypsum crystals from caves for reconstructing the stable isotope composition of paleo-aquifers’, publicado en Chemical Geology, cómo estos cristales se forman lentamente cuando el agua subterránea rica en sales disueltas circula por cavidades rocosas. Durante este proceso, el agua queda atrapada dentro de los cristales, funcionando como una especie de *cápsula del tiempo*.
Tanto la geoda de Pulpí como la cueva de Naica albergan algunas de las formaciones subterráneas más grandes conocidas del mineral. En Naica, los cristales pueden medir hasta once metros, mientras que en Pulpí superan los dos metros. Estas estructuras se desarrollaron bajo condiciones acuáticas estables que permitieron un crecimiento lento durante milenios.
Análisis isotópico y sus implicaciones climáticas
Al estudiar el agua atrapada y determinar la edad del yeso, los científicos logran reconstruir las condiciones ambientales pasadas: temperatura, niveles pluviales y origen de los fluidos subterráneos. Según Fernando Gázquez Sánchez, investigador en la UAL: “Estos cristales conservan información sobre el agua del acuífero; su composición nos ofrece pistas sobre el clima antiguo”. Sin embargo, determinar la edad exacta ha representado uno de los mayores desafíos debido a las escasas cantidades de uranio presentes en el yeso.
Para superar esta dificultad, se utilizó un método basado en la relación entre uranio y torio. Los análisis fueron realizados en un laboratorio especializado en Pekín, donde se pueden medir estas pequeñas cantidades con precisión. Posteriormente, al calentar muestras del yeso para extraer el líquido atrapado y analizar su composición isotópica, obtuvieron información valiosa sobre las condiciones climáticas durante la formación del mineral.
Diferencias entre sitios y futuras investigaciones
Los resultados revelan variaciones significativas entre ambos sitios: mientras que Naica muestra cambios relacionados con el final de la última glaciación y una transición hacia un clima más templado durante los últimos 10.000 años, Pulpí indica un sistema acuático más estable durante largos períodos.
Aparte del interés científico por estas formaciones geológicas, los investigadores sugieren que podrían convertirse en herramientas clave para estudiar cambios climáticos a largo plazo. Los modelos climáticos actuales dependen de simulaciones basadas en ecuaciones atmosféricas y oceánicas; comparar estos modelos con registros naturales pasados es esencial para validar sus predicciones futuras.
El siguiente paso será aplicar esta técnica a otros depósitos minerales y sedimentos lacustres para obtener nuevos datos sobre cómo han evolucionado las precipitaciones y climas globalmente.
Este proyecto ha sido financiado por diversas instituciones incluyendo la Consejería de Universidad e Investigación mediante programas específicos destinados a fomentar estudios científicos avanzados.
Preguntas sobre la noticia
¿Qué técnica se utilizó para datar los cristales de yeso?
El estudio aplicó una técnica analítica que se basa en la relación entre uranio y torio presentes en el mineral, lo que permite calcular el tiempo transcurrido desde que el cristal se formó.
¿Cuál es la importancia de los cristales de yeso en la investigación climática?
Estos cristales actúan como 'archivos naturales' que conservan información sobre las condiciones climáticas del pasado, permitiendo a los científicos reconstruir datos sobre temperatura, cantidad de lluvia y otras características ambientales.
¿Qué diferencias se encontraron entre los cristales de Naica y Pulpí?
Los cristales de Naica registran cambios asociados al final de la última glaciación, mientras que los de Pulpí indican un comportamiento más estable del sistema de agua subterránea, sugiriendo condiciones constantes durante largos periodos.
¿Cuál será el siguiente paso en esta investigación?
Los investigadores planean aplicar esta técnica a otros depósitos de yeso y sedimentos de lagos para obtener nuevos registros sobre cómo han evolucionado las lluvias y el clima en distintas regiones del planeta.