El investigador Raúl Pérez Caballero, profesor de Parasitología y Enfermedades Parasitarias en la Universidad de León, ha abordado un tema crucial: las parasitosis alimentarias. Estas infecciones, que pueden transmitirse a través del consumo de alimentos, incluyen enfermedades como el anisakidosis, la triquinelosis y la toxoplasmosis. Pérez Caballero enfatiza que **congelar, cocinar adecuadamente y mantener una buena higiene son fundamentales para prevenir infecciones**.
La investigación revela que el riesgo no radica en los alimentos en sí, sino en su preparación. “No hay que dejar de comer pescado, carne o verduras; lo importante es tratarlos correctamente”, afirma el investigador. Congelar el pescado antes de consumirlo crudo y cocinar bien la carne son prácticas que reducen drásticamente el riesgo de infección.
A partir de esta premisa, el estudio analiza las principales parasitosis alimentarias. Entre ellas se encuentran el anisakidosis, la triquinelosis, las infecciones por tenias y la toxoplasmosis. El objetivo es explicar cómo se producen estas infecciones y cómo se pueden prevenir en la vida cotidiana.
Las vías de transmisión de parásitos alimentarios
Pérez Caballero explica que las personas pueden entrar en contacto con parásitos a través del consumo de alimentos contaminados. Este contacto puede ocurrir porque el alimento proviene de un animal que forma parte del ciclo biológico del parásito o debido a malas prácticas higiénicas durante la manipulación de los alimentos.
Un ejemplo destacado es el anisakis, un parásito marino relacionado con el consumo de pescado crudo o poco cocinado, común en platos como el sushi. Aunque no todos los pescados infectados son peligrosos, el riesgo aumenta cuando se consume pescado crudo o insuficientemente cocinado. La infección puede causar síntomas digestivos como dolor abdominal y náuseas.
Pérez Caballero subraya que **la prevención es clave**: “Congelar el pescado antes de consumirlo crudo o cocinarlo adecuadamente elimina el riesgo”. En casa, basta con congelar el pescado a -20 ºC durante varios días para garantizar su seguridad.
Riesgos asociados al consumo de carne poco hecha
La investigación también aborda los riesgos asociados al consumo de carne poco hecha, especialmente relacionada con la triquinelosis. Esta enfermedad se asocia principalmente a carnes de cerdo y jabalí mal cocinadas. Los síntomas pueden variar desde molestias digestivas hasta complicaciones más graves como fiebre o afectaciones cardíacas.
Pérez Caballero destaca la importancia de cocinar bien la carne para eliminar cualquier parásito presente. Además, advierte sobre los riesgos de consumir productos sin control veterinario, como embutidos caseros o carne de caza no analizada. Gracias a estas medidas preventivas, la triquinelosis es actualmente poco frecuente en Europa.
Asimismo, se analizan las infecciones por tenias, que pueden transmitirse a través del consumo de carne mal cocinada. Aunque los síntomas suelen ser leves, algunas especies pueden causar complicaciones serias si se ingieren accidentalmente sus huevos. Por ello, una correcta manipulación y cocción son esenciales para evitar infecciones.
Toxoplasmosis: un riesgo silencioso
Finalmente, la investigación se centra en la toxoplasmosis, una infección común que puede transmitirse mediante carne cruda o frutas y verduras mal lavadas. Aunque suele pasar desapercibida en personas sanas, puede tener consecuencias graves para aquellos con sistemas inmunitarios debilitados o mujeres embarazadas.
Pérez Caballero insiste en extremar las medidas higiénicas: “Cocinar bien la carne a más de 70 ºC durante al menos dos minutos y lavar cuidadosamente frutas y verduras son pasos sencillos pero efectivos para evitar infecciones”.
A pesar de que no existe un riesgo cero, el investigador resalta que **una correcta manipulación reduce significativamente las posibilidades** de contagio. También destaca la importancia del sistema sanitario español, que cuenta con profesionales dedicados a garantizar la seguridad alimentaria en los productos disponibles para los consumidores.
En conclusión, Pérez Caballero subraya que informarse sobre estos temas permite disfrutar de una alimentación segura sin renunciar a ciertos productos. “Conocer cómo se transmiten estas parasitosis nos ayuda a tomar decisiones más seguras”, concluye.