Con la temporada de enfermedades respiratorias en pleno apogeo, síntomas como una mala noche de sueño, dolor de garganta y el deseo de cancelar planes para cenar se han convertido en signos característicos de la gripe, Covid-19 u otras dolencias. A pesar de que todos hemos experimentado alguna vez estos síntomas típicos, los mecanismos que los generan aún son poco comprendidos.
Zuri Sullivan, nueva profesora asistente en el Departamento de Biología del MIT y miembro del Instituto Whitehead para la Investigación Biomédica, investiga la intersección entre neurociencia, microbiología, fisiología e inmunología para desentrañar los procesos biológicos subyacentes a las enfermedades. En esta entrevista, comparte su visión sobre la inmunidad y las investigaciones futuras que le entusiasman en el MIT.
La Inmunidad y el Proceso de Enfermedad
Q: ¿Qué es la inmunidad y por qué nos enfermos?
A: Podemos entender la inmunidad de dos maneras: como los programas antimicrobianos que defienden al organismo contra un patógeno directamente, y como el estado alterado del organismo que ocurre durante una infección. La enfermedad surge de la interacción entre el cerebro y el sistema inmunológico. Este último se comunica con el cerebro, que a su vez impacta en la defensa del huésped mediante su control sobre sistemas fisiológicos y comportamientos.
Es común pensar que la enfermedad es una consecuencia no intencionada de la infección debido a la actividad del sistema inmunológico; sin embargo, nuestra hipótesis es que podría ser un proceso adaptativo que contribuye a la defensa del huésped. Considerando la enfermedad como una forma de inmunidad a nivel orgánico, mi trabajo busca conectar los procesos inmunológicos dinámicos que ocurren a escalas celulares, tisulares y orgánicas.
Comportamientos Relacionados con la Enfermedad
Q: ¿Qué comportamientos relacionados con la enfermedad te fascinan?
A: Durante mi tesis en Yale University, investigué cómo el intestino procesa diferentes nutrientes y cómo el sistema inmunológico regula la homeostasis intestinal frente a diversos tipos de alimentos. Me interesa especialmente la interacción entre alimentos, sistema inmunológico y cerebro. Uno de los aspectos más intrigantes es la reducción del apetito o cambios en las elecciones alimenticias; hay evidencia sólida que sugiere que estos pueden ser adaptativos.
El sueño también es un área que queremos explorar más a fondo. Todos sabemos por experiencia propia que este suele alterarse durante una infección. No solo quiero examinar momentos específicos; deseo caracterizar los cambios a lo largo de una infección, reconociendo que probablemente habrá variabilidad individual debido a los cambios en los patógenos durante el curso de una enfermedad.
Colegas y Colaboraciones Futuras
Q: ¿Qué tipo de expertos esperas reclutar para tu laboratorio y qué colaboraciones te entusiasman?
A: Quiero reunir diferentes áreas de biología para abordar preguntas sobre organismos completos. Lo más importante para mí son personas creativas; prefiero que los estudiantes lleguen con ideas interesantes antes que con preguntas perfectamente formadas dentro de lo ya conocido. También busco colaboradores cuyas habilidades complementen mi experiencia; aunque me fascina la microbiología, no tengo formación formal en ella.
El Instituto Whitehead está muy comprometido con el trabajo interdisciplinario, creando sinergias naturales entre mi investigación y otros laboratorios dentro de esta pequeña comunidad. He estado colaborando con el laboratorio de Sebastián Lourido, investigando cómo Toxoplasma gondii influye en el comportamiento social, y estoy emocionada por dedicar más tiempo a ese proyecto. Además, estoy interesada en neurociencia molecular, un enfoque del laboratorio de Siniša Hrvatin, centrado en comprender los mecanismos detrás del letargo.
Al estudiar diferentes estados enfermizos generados por distintos tipos de patógenos —parásitos, virus y bacterias— podemos formular preguntas realmente interesantes sobre cómo y por qué nos enfermamos.