El alumnado de 3º de Enfermería recibe por tercer año consecutivo una formación específica sobre la disfagia, una alteración que afecta a muchas personas mayores y pacientes neurológicos, donde la detección precoz es crucial para prevenir complicaciones.
La disfagia, que se define como la dificultad para trasladar alimentos o líquidos desde la boca hasta el estómago, es un problema clínico que frecuentemente pasa desapercibido. Esta condición puede confundirse con molestias menores y solo se manifiesta de manera alarmante cuando ya ha causado consecuencias graves como desnutrición, deshidratación o infecciones respiratorias.
Conscientes de su relevancia, el Grado en Enfermería de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Elche ha incluido esta temática en su plan de estudios dentro de la asignatura Ciclo Vital III. La iniciativa está coordinada por el profesor Pepe del Amo y cuenta con la colaboración de expertos del Hospital General Universitario de Elche.
Dificultades silenciosas y su impacto real
La disfagia no es una patología marginal; según datos del Hospital General Universitario de Elche, casi un 10% de la población en su área presenta esta alteración. En 2023, se lanzó una guía titulada Vivir con disfagia tras un ictus, que ofrece información sobre los tipos de disfagia, sus signos principales y las complicaciones asociadas.
Este dato resalta la importancia de formar a los futuros enfermeros en este ámbito. La disfagia es común entre personas mayores y pacientes con condiciones neurológicas, lo que exige atención especial durante actividades tan cotidianas como comer o beber. Signos como tos al comer, atragantamientos o cambios en la voz son indicativos que deben ser reconocidos por los profesionales. En 2024, el Hospital General de Elche reportó realizar cerca de 600 cribados anuales relacionados con esta condición.
De la teoría a la práctica clínica
El seminario del CEU tiene como objetivo transformar un problema clínico complejo en conocimiento práctico. Este año, las sesiones fueron dirigidas por Magdalena Martínez Aparicio y Fernando Fernández Candela, quien es un experto en disfagia y exprofesor del CEU. La formación incluye un recorrido por aspectos anatómicos y fisiológicos del aparato digestivo, así como herramientas para el diagnóstico como el EAT-10, MNA, y MUST.
No se trata solo de una capacitación general sobre nutrición o cuidados geriátricos; es una inmersión profunda en una situación clínica que requiere observación aguda y capacidad de intervención. Este enfoque permite a los estudiantes identificar problemas que pueden no ser evidentes pero que tienen implicaciones serias si no se abordan adecuadamente.
Saber detectar lo invisible: clave en la práctica clínica
“En la práctica clínica, conocer el nombre de una alteración no siempre marca la diferencia; lo crucial es identificarla cuando comienza a manifestarse”, afirma Del Amo. La detección precoz es fundamental para prevenir complicaciones como broncoaspiraciones e infecciones respiratorias.
Este enfoque también está alineado con las estrategias del ámbito sanitario local. La guía elaborada por el Hospital General no solo define la patología sino que proporciona recomendaciones prácticas sobre alimentación y ejercicios, subrayando cómo la disfagia requiere un abordaje integral que combine atención clínica con educación sanitaria.