Estudiantes de Fisioterapia y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte han tenido la oportunidad de conocer en Valladolid cómo personas con parálisis cerebral, sordoceguera o atrofia muscular espinal han logrado completar el Camino de Santiago utilizando bicicletas adaptadas. Esta experiencia se llevó a cabo en la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC), donde se promovió un enfoque práctico sobre inclusión y deporte adaptado.
Bajo el lema “¡Que nadie te diga que no puedes!”, la UEMC organizó una jornada que destacó la actividad física como un medio esencial para fomentar la autonomía, la movilidad y la participación social. El evento estuvo dirigido especialmente a los estudiantes de los grados mencionados, quienes pudieron observar casos reales de intervención profesional en contextos que requieren alta exigencia física.
Una lección práctica sobre inclusión y superación
Durante esta jornada, se presentaron testimonios inspiradores de personas con diversas discapacidades que han logrado recorrer el Camino gracias a la combinación de tecnología asistiva, planificación técnica y acompañamiento especializado. La sesión fue coordinada por los profesores Carmen Matey y Christian Serrano, quienes contaron con la colaboración de la Asociación DisCamino. Esta entidad tiene como misión facilitar la peregrinación a personas con discapacidad mediante el uso de bicicletas y sillas adaptadas, siempre respaldados por voluntarios capacitados.
El responsable de DisCamino, Javier Pitillas, enfatizó que “la discapacidad no está en la persona, sino en las barreras”, resaltando que un diseño adecuado de apoyos puede transformar un desafío físico en una experiencia enriquecedora y accesible para todos.
Movilidad inclusiva: un paso hacia adelante
La jornada también abordó el tema de la movilidad inclusiva en Valladolid. El director de Servicios de AUVASA, Adrián Rodríguez Serrano, presentó una bicicleta adaptada del sistema público BIKI, disponible para personas con discapacidad tras recibir formación específica. Este hecho demuestra cómo es posible integrar la movilidad urbana dentro de proyectos enfocados en salud y actividad física adaptada.
A su vez, se expusieron los resultados del proyecto “RURALBIKE: Bicicleta para todos”, desarrollado bajo el VI Programa de Proyectos de Investigación y Retención del Talento, cofinanciado por la UEMC y la Diputación de Valladolid. Esta iniciativa ha permitido llevar ejercicio físico inclusivo al entorno rural, generando un impacto social significativo y transferencia real de conocimiento.
Nuevas oportunidades para futuros profesionales
Durante el evento también se destacaron iniciativas como InDisVall, una asociación que promueve actividades recreativas con bicicletas adaptadas. Gracias a su esfuerzo, se logró que Biki incorporara estos equipos especializados. Más allá del testimonio personal, esta jornada ofreció una perspectiva técnica sobre valoración funcional, adaptación de productos de apoyo y acompañamiento en situaciones reales, competencias clave para los futuros profesionales en fisioterapia neurológica y readaptación deportiva.
A través de estas experiencias prácticas, la UEMC refuerza su compromiso con un modelo educativo centrado en la formación universitaria orientada hacia el ejercicio profesional, la innovación social y una inclusión efectiva, alineándose así con las necesidades actuales del ámbito sanitario y deportivo.