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Los micro y nanoplásticos representan un riesgo para la salud humana, según expertos
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Los micro y nanoplásticos representan un riesgo para la salud humana, según expertos

Por José Enrique González
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jenriqueiymagazinees/8/8/19
jueves 28 de agosto de 2025, 11:00h

Los micro y nanoplásticos, omnipresentes en el medio ambiente, son potencialmente dañinos para la salud humana, acumulándose en organismos y afectando la microbiota intestinal, según un nuevo estudio del CSIC.

Los plásticos están presentes en nuestra vida cotidiana de múltiples formas: envases, juguetes, automóviles y muebles son solo algunos ejemplos. La producción de estos materiales ha alcanzado cifras alarmantes, y su tamaño a menudo es tan diminuto que terminamos ingeriéndolos, inhalándolos o incluso teniendo contacto con ellos a través de la piel. En este contexto, el nuevo número de la colección ¿Qué sabemos de? (CSIC-Catarata) se centra en los micro y nanoplásticos, fragmentos que provienen de productos plásticos no reciclados y que han contaminado nuestro medio ambiente.

Las investigadoras del CSIC, M. Victoria Moreno-Arribas, Cinta Porte, Amparo López-Rubio y M. Auxiliadora Prieto, abordan en su obra las propiedades de estos materiales, cómo se integran en los ecosistemas y las vías a través de las cuales los humanos estamos expuestos a estas partículas. En el libro titulado Micro y nanoplásticos, las autoras también analizan los estudios existentes sobre esta forma de contaminación, sus riesgos conocidos y las lagunas que aún persisten respecto a su regulación.

Evidencias sobre la toxicidad de los microplásticos

Según las expertas, aunque aún hay más preguntas que respuestas, la evidencia acumulada indica claramente que los micro y nanoplásticos no son inofensivos. Los microplásticos son fragmentos con un tamaño inferior a 5 milímetros, mientras que los nanoplásticos son partículas menores a 1 micra. Se clasifican en dos tipos: los microplásticos primarios, diseñados para ser pequeños desde su fabricación e incorporados en productos como cosméticos o detergentes; y los microplásticos secundarios, que se originan en artículos como bolsas o ropa que se descomponen por factores ambientales.

La preocupación principal radica en su ubicuidad; estos materiales han sido hallados prácticamente en todos los rincones del planeta donde se ha buscado. Además, su naturaleza no biodegradable plantea un grave problema: “La contaminación por microplásticos es extremadamente persistente”, advierten las investigadoras. Estos materiales pueden absorber contaminantes del entorno y actuar como vectores para la distribución de sustancias tóxicas.

Impacto ambiental significativo

A medida que avanzamos hacia un futuro cada vez más dependiente del plástico, es fundamental reconocer el impacto ambiental que esto conlleva. Desde mediados del siglo XX, se han producido más de 8.000 millones de toneladas de plásticos, lo cual equivale a más de una tonelada por habitante del planeta. Sin embargo, no todos los plásticos tienen el mismo efecto ambiental; los plásticos destinados al sector eléctrico tienen una larga vida útil comparados con los plásticos de un solo uso, responsables del incremento masivo de residuos.

Se estima que entre 10 y 40 millones de toneladas de plásticos ingresan anualmente a los ecosistemas terrestres, cifra significativamente mayor a la cantidad presente en mares y océanos. Las prácticas agrícolas y el uso indebido de vertederos contribuyen a esta problemática al fragmentar el material plástico mediante la acción del sol y el agua.

Peligro para la salud humana

Aparte del daño ambiental, el contacto humano con micro y nanoplásticos es inevitable. Estas pequeñas partículas pueden ingresar al organismo por diversas vías: ingestión a través de alimentos contaminados o agua potable, inhalación mediante aire cargado de polvo plástico o incluso penetración cutánea. Las investigadoras subrayan que especialmente las nanopartículas podrían atravesar la barrera cutánea.

No solo se trata de la presencia física de estas partículas; también es crucial considerar su bioaccesibilidad —la capacidad para liberarse durante la digestión— lo cual puede permitirles ser absorbidas por el organismo. Los aditivos químicos presentes en estos plásticos representan otro riesgo potencial ya que pueden desprenderse durante procesos como el calentamiento o la digestión.

Dudas sobre efectos en salud

A pesar del creciente interés científico sobre este tema, todavía queda mucho por investigar acerca de cómo afectan realmente estas partículas al cuerpo humano. Se han detectado microplásticos en diversos tejidos humanos incluyendo sangre, hígado y placenta; sin embargo, cuantificar su presencia sigue siendo complicado debido a su variabilidad en forma y tamaño.

El estudio del impacto en la microbiota intestinal emerge como un área crítica dado su posible vínculo con problemas de salud sistémicos. Investigaciones recientes sugieren que ciertos tipos de microplásticos pueden alterar negativamente esta microbiota esencial para nuestra salud.

Nuevas estrategias para abordar el problema

Aunque quedan muchas incógnitas por resolver, existe un creciente interés entre científicos y reguladores por entender mejor cómo manejar este desafío global. Las investigadoras enfatizan la necesidad urgente de desarrollar herramientas integradas para priorizar tipos relevantes de partículas e implementar métodos efectivos para detectarlas.

Además, urge adoptar medidas preventivas como reducir drásticamente la producción y consumo de plásticos desechables. No obstante, el papel gubernamental es vital; recientemente fracasaron negociaciones sobre un tratado internacional contra la contaminación por plásticos auspiciado por la ONU, lo cual resalta la complejidad del problema.

Micro y nanoplásticos, número 167 dentro de la colección ¿Qué sabemos de? (CSIC-Catarata), ofrece una visión profunda sobre esta problemática contemporánea.

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