La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) ha dado un paso significativo hacia la mejora de la educación matemática al presentar una reforma integral a su curso de Matemáticas Básicas. Este cambio, resultado de un semestre de trabajo colaborativo entre más de 20 profesores de las nueve sedes, se implementará como un plan piloto en el primer semestre de 2026. La reforma busca ajustar los contenidos y establecer un nuevo modelo de obligatoriedad y evaluación que favorezca la permanencia estudiantil.
El contexto que motiva esta modificación es preocupante: el nivel de formación matemática con el que ingresan los estudiantes a la universidad es deficiente. Esto se refleja en los resultados del informe PISA, donde Colombia obtuvo un puntaje promedio de 383 puntos en matemáticas, situándose en el puesto 64 de 81 países evaluados. Alarmantemente, el 71% de los estudiantes colombianos no alcanzaron los niveles básicos de competencia, y solo el 1% logró un nivel alto.
Este déficit contribuye a que aproximadamente el 40% de los estudiantes que cursan Matemáticas Básicas reprueben la asignatura; en la Sede Palmira, esta cifra asciende al 69%. Esta situación genera una alta deserción desde las primeras semanas del semestre y provoca un efecto adverso: muchos programas diseñados para nivelar terminan perjudicando los promedios académicos y fomentando la deserción universitaria.
Nueva Estructura del Curso para Mejorar Resultados
Con el objetivo de ofrecer un curso más efectivo, se ha formado una comisión compuesta por más de 20 docentes pertenecientes a la Red para la Enseñanza y Aprendizaje de las Matemáticas. Uno de los cambios más destacados es la reducción y enfoque en los contenidos: anteriormente, el curso abarcaba siete componentes, incluyendo geometría y trigonometría, lo que resultaba excesivo. En su nueva estructura, se centrará en cuatro áreas fundamentales: sistemas numéricos, álgebra básica, ecuaciones y desigualdades, y funciones.
Cada área contará con un contenido mínimo esencial y temas optativos que podrán ser añadidos según las necesidades específicas de cada sede o programa. La propuesta establece que será obligatorio aprobar el curso; sin embargo, introduce mecanismos flexibles para proteger la permanencia estudiantil. Por ejemplo, si un estudiante necesita repetir el curso, se le otorgarán cuatro créditos adicionales.
Además, se habilitarán exámenes de suficiencia para evitar que los estudiantes reprueben y vean afectado su promedio. El profesor José Daniel Muñoz, vicerrector Académico de la UNAL, explica que solo se considerará la mejor calificación obtenida por el estudiante en sus intentos o en el examen de suficiencia.
Flexibilidad para Aumentar la Permanencia Estudiantil
Otra novedad es la posibilidad de cancelar el curso, una opción actualmente inexistente. Con esto se espera evitar que los estudiantes queden atrapados con una nota baja tras abandonar la asignatura. Los exámenes de suficiencia también buscan aliviar la carga sobre los Departamentos de Matemáticas, especialmente en sedes con alta demanda como Bogotá.
No obstante, esta reforma no será implementada inmediatamente en toda la universidad; comenzará como un plan piloto en facultades voluntarias dentro de las nueve sedes, incluyendo algunas en Bogotá y Manizales.
Cada sede tendrá autonomía para adaptar exámenes y metodologías a su contexto específico, con seguimiento a través de tres reuniones evaluativas durante el semestre piloto.
Afrontando Desafíos Diversos en Educación Matemática
Las reformas tienen como objetivo abordar el bajo rendimiento matemático entre estudiantes recién ingresados y mitigar así la deserción académica. Este problema tiene múltiples causas que varían según cada sede; los contextos urbanos presentan desafíos únicos. La profesora Sandra Patricia Daza Caicedo, directora Nacional de Innovación Académica, subraya que “no se trata solo del déficit formativo inicial; también influye cómo enseñamos matemáticas”.
En lugares como Palmira, las condiciones sociales añaden complejidades adicionales. La profesora Teresa Pontón, directora Académica y coordinadora del cálculo diferencial, destaca que “estamos admitiendo estudiantes con muy bajos puntajes”, muchos provenientes de zonas rurales alejadas. Esta combinación crea altos niveles de riesgo para la deserción.
Aún más crítico es el aspecto psicoeducativo. Desde Medellín, el profesor David Blázquez menciona el fenómeno conocido como “ansiedad matemática”, donde los estudiantes experimentan bloqueos ante problemas matemáticos. Esta ansiedad puede verse exacerbada por brechas generacionales; muchas estrategias pedagógicas actuales no están alineadas con las necesidades contemporáneas.
Piloto Educativo: Un Camino Hacia Mejoras Sustanciales
El próximo semestre marcará un intento por abordar estos retos desde diferentes ángulos: contenidos mínimos acordados, sistemas integrales de apoyo y una nueva visión del curso como puente educativo. Como reflexiona la profesora Pontón: “se trata de reducir la angustia generada por estos cursos y ayudar a construir autonomía y hábitos estudiantiles”.
El esfuerzo renovador del UNAL demuestra que es posible revertir déficits históricos dentro del sistema educativo colombiano. Este proyecto no solo busca mejorar las tasas inmediatas de reprobación sino también iluminar caminos para otras instituciones educativas enfrentadas a desafíos similares en un país donde urge una educación matemática efectiva.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 383 |
Puntaje promedio de Colombia en matemáticas según las pruebas PISA. |
| 71% |
Porcentaje de estudiantes colombianos que no alcanzaron los niveles básicos de competencia en matemáticas. |
| 40% |
Porcentaje de estudiantes que reprueban el curso de Matemáticas Básicas a nivel nacional. |
| 69% |
Porcentaje de estudiantes que reprueban el curso en la Sede Palmira. |