iymagazine.es

Investigación agrícola

Bioestimulantes y estrés salino mejoran microbios en hortalizas
Ampliar

Bioestimulantes y estrés salino mejoran microbios en hortalizas

Por José Enrique González
x
jenriqueiymagazinees/8/8/19
jueves 27 de noviembre de 2025, 15:03h

Un estudio del IBMCP revela que combinar bioestimulantes y estrés salino mejora los microorganismos en hortalizas, potencialmente beneficiando la salud digestiva de los consumidores y promoviendo prácticas agrícolas sostenibles.

Un reciente estudio llevado a cabo por el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), que es un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV), ha revelado que la combinación de bioestimulantes en la agricultura, tanto orgánica como convencional, junto con un control del estrés salino, tiene un impacto significativo en los microorganismos presentes en las partes comestibles de hortalizas como la lechuga y el tomate. Este trabajo, publicado en la revista Foods, abre nuevas posibilidades para desarrollar estrategias que mejoren la comunidad microbiana de los cultivos sin depender exclusivamente de fertilizantes o pesticidas sintéticos, promoviendo así la producción de alimentos más saludables para los consumidores.

El objetivo principal del estudio fue analizar cómo diversas técnicas agrícolas, utilizadas tanto en sistemas convencionales como ecológicos, afectan al microbioma endofítico —el conjunto de microorganismos que habitan en el interior de las partes comestibles— de cultivos consumidos crudos. Estos microbios son cruciales ya que llegan vivos al tracto digestivo al ser ingeridos.

Análisis en invernaderos y microorganismos utilizados

Para llevar a cabo esta investigación, el equipo del IBMCP realizó experimentos en invernaderos gestionados por la Fundación Cajamar en Paiporta (Valencia). En estos ensayos, se cultivaron plantas en suelos enriquecidos con una bacteria promotora del crecimiento llamada Priestia megaterium y un hongo micorrícico conocido como Rhizophagus irregularis. Este hongo establece relaciones simbióticas con las raíces, facilitando a las plantas la absorción de agua y nutrientes. Ambos microorganismos son comunes en prácticas agrícolas tanto ecológicas como convencionales. Además, se utilizó un bioestimulante no microbiano denominado Calbio, desarrollado previamente por el laboratorio del IBMCP en colaboración con la empresa Caldic.

A través de técnicas avanzadas de secuenciación genética metagenómica, los investigadores pudieron identificar y evaluar los cambios en la composición y diversidad microbiológica de estos cultivos. Según Rosa Porcel, vicedirectora del IBMCP y líder del estudio, “hemos observado que el microbioma endofítico puede alterarse significativamente mediante el uso de estos bioestimulantes y bajo condiciones de estrés salino”. Los resultados indicaron que los tratamientos aplicados incrementaron la abundancia de géneros bacterianos como Pantoea, Stenotrophomonas y Massilia, todos ellos asociados a la salud vegetal y con potencial probiótico.

Nuevas estrategias para una agricultura sostenible

Este estudio demuestra que el uso combinado de bioestimulantes microbianos —cada vez más comunes en agricultura ecológica— junto con el estrés salino puede aumentar la diversidad microbiana beneficiosa para los cultivos. “La composición del endofitoma varía notablemente según el tratamiento aplicado”, explica Porcel. “En algunos casos hemos notado cambios radicales, mientras que en otros los cambios oscilan entre un 20% y un 40%”.

"Los hallazgos abren una puerta hacia estrategias específicas para manipular y mejorar las comunidades microbianas dentro de los cultivos", subraya Porcel. Esto podría tener dos beneficios clave: primero, facilitar nuevas prácticas agrícolas aceptadas por la UE que fomenten comunidades microbianas beneficiosas; segundo, mejorar tanto la salud vegetal como su resistencia frente a condiciones ambientales adversas. “Esto contribuye a una agricultura más sostenible al reducir la dependencia de productos químicos”, concluye.

A largo plazo, este enfoque no solo beneficiaría a las plantas sino también a los consumidores. Mejorar la calidad microbiológica de frutas y verduras podría fortalecer su capacidad para contribuir a una mejor salud digestiva. Aunque se requieren más investigaciones para confirmar si estos cambios impactan positivamente sobre la microbiota intestinal humana, los resultados preliminares son alentadores.

Valora esta noticia
0
(0 votos)
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios