El James M. y Cathleen D. Stone Center on Inequality and Shaping the Future of Work se inauguró oficialmente el 3 de noviembre de 2025, en un evento que reunió a académicos, responsables políticos y profesionales para abordar cuestiones cruciales sobre la oportunidad económica, la tecnología y la democracia.
Bajo la dirección de los profesores del MIT, Daron Acemoglu, David Autor y Simon Johnson, este nuevo centro se dedica a analizar las fuerzas que contribuyen al creciente nivel de desigualdad en ingresos y riqueza, así como a la erosión de la calidad laboral y las oportunidades en el mercado para aquellos sin un título universitario. Su objetivo es identificar formas innovadoras para orientar la economía hacia una trayectoria más equitativa.
La urgencia del nuevo centro en el contexto actual
El evento inaugural fue abierto por el rector del MIT, Anantha Chandrakasan, quien subrayó la importancia y urgencia de la misión del centro. “A medida que las herramientas de inteligencia artificial se vuelven más poderosas y se implementan más ampliamente”, afirmó, “necesitamos esforzarnos para garantizar que personas de todos los orígenes puedan encontrar oportunidades en la economía”.
Durante las discusiones posteriores, se abordaron temas como la desigualdad de riqueza, el liberalismo y la inteligencia artificial orientada al trabajador (pro-worker AI). Uno de los puntos destacados fue que **la desigualdad de riqueza está impulsada tanto por negocios privados como por políticas públicas**.
Análisis de factores detrás de la desigualdad económica
Owen Zidar, de la Universidad de Princeton, enfatizó que los propietarios de empresas como concesionarios de automóviles o franquicias constituyen una parte significativa del 1% superior. “Por cada CEO de una empresa pública que recibe atención mediática”, explicó, “hay mil propietarios de negocios privados con al menos 25 millones en riqueza”. Estos empresarios tienen una influencia política desproporcionada a través de su representación, cabildeo y donaciones.
Atif Mian, también de Princeton, vinculó la alta desigualdad con la crisis de deuda en EE.UU., argumentando que los enormes ahorros acumulados en la cima no están siendo canalizados hacia inversiones productivas. En cambio, las tasas de interés decrecientes llevan al gobierno a incurrir en déficits fiscales cada vez mayores.
Para mitigar esta desigualdad, los participantes propusieron políticas como revertir la deducción del 20% para propietarios de negocios privados e incrementar los impuestos sobre la riqueza. Sin embargo, advirtieron que estas políticas deben ser diseñadas cuidadosamente. La profesora Antoinette Schoar, del MIT Sloan School of Management, explicó cómo ciertas políticas subsidarias hipotecarias tras la crisis financiera del 2008 empeoraron realmente la desigualdad al perjudicar a potenciales propietarios más pobres.
Papel fundamental del gobierno en asegurar bienes públicos básicos
Marc Dunkelman, del Watson School of International and Public Affairs en Brown University, identificó el exceso de burocracia como un problema clave para la democracia liberal moderna. “No podemos construir trenes rápidos ni suficiente vivienda”, comentó. “Esto empuja a las personas comunes que desean un gobierno eficaz hacia el populismo. Nos lo hicimos a nosotros mismos”.
Josh Cohen, de Apple University y la Universidad de California en Berkeley, destacó que el liberalismo debe ofrecer prosperidad compartida y oportunidades justas, no solo proteger libertades individuales. Cuando las personas carecen de seguridad económica, pueden volverse hacia líderes que abandonen por completo los principios liberales.
Afrontando los desafíos contemporáneos del liberalismo democrático
Helena Rosenblatt Dhar, del Graduate Center de CUNY, observó que el liberalismo y la democracia no siempre han sido aliados. Históricamente, dijo: “La igualdad civil era muy importante, pero no así la igualdad política”. Los liberales eran muy cautelosos con respecto a las masas.
Los oradores coincidieron en que hoy el desafío del liberalismo es mantener su compromiso con limitar el poder autoritario y proteger libertades fundamentales mientras aborda sus fracasos. Según Dunkelman, esto implicaría trabajar para “eliminar las semillas del populismo haciendo que el gobierno equilibre adecuadamente los derechos individuales con la voluntad colectiva”.
La necesidad urgente de regular las plataformas sociales para fortalecer la confianza pública
En su discurso principal durante el lanzamiento, el representante estadounidense Jake Auchincloss, del cuarto distrito de Massachusetts, conectó estos conceptos sobre eficacia gubernamental y confianza pública con la influencia tecnológica. Subrayó la necesidad urgente de regular las plataformas sociales.
“En mi opinión, los medios son precedentes culturales que influyen en lo político”, afirmó. “Si queremos una mejor cultura y ciertamente una mejor política, necesitamos unos medios más responsables”. Auchincloss propuso regulaciones que incluyan hacer responsables a las empresas sociales por su contenido y prohibir publicidad dirigida a menores.
Inteligencia artificial pro-trabajador: ¿una solución viable?
Acemoglu argumentó que expandir lo que los humanos pueden hacer —en lugar de automatizar sus tareas— es esencial para lograr una inteligencia artificial pro-trabajador. No obstante, advirtió que esto no sucederá por sí solo; los modelos comerciales actuales de las empresas tecnológicas no están alineados con esta visión pro-trabajador.
Daron Acemoglu enfatizó: "La visión pro-trabajador puede requerir inversión pública en arquitecturas alternativas centradas en conocimientos específicos". Por su parte, Ethan Mollick, desde Wharton School en Pennsylvania, mencionó cómo algunos laboratorios están intentando explícitamente reemplazar personas en todas las áreas laborales.
A pesar del caos actual alrededor del uso e implementación de IA dentro del ámbito laboral, hay quienes abogan por un diseño consciente: “El impacto de IA sobre el trabajo humano no es un destino; es diseño”, concluyó Zana Buçinca desde Microsoft.