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Biología Ambiental

Descubrimiento de anomalías en moscas revela riesgos de contaminantes químicos

Descubrimiento de anomalías en moscas revela riesgos de contaminantes químicos

sábado 10 de enero de 2026, 19:00h

Un biólogo de la Universidad del Valle descubre que el NDMA, un contaminante común, causa malformaciones en moscas de la fruta, revelando riesgos potenciales para la salud humana y el medio ambiente.

Un egresado de Biología de la Universidad del Valle ha realizado un descubrimiento significativo: un compuesto presente en elementos cotidianos como el agua y la carne puede provocar anomalías en la mosca de la fruta. Este hallazgo exige atención especial, ya que los seres humanos compartimos más similitudes con este insecto de lo que se podría pensar.

El ser humano posee 60 órganos, 206 huesos y más de 600 músculos, además de una similitud del 75% en los genes relacionados con patologías junto a Drosophila melanogaster, conocida comúnmente como la “mosca de la fruta”. Este pequeño insecto, que habita en nuestros hogares atraído por frutas fermentadas, cuenta con dos alas, seis patas y cinco ojos.

A pesar de las diferencias evidentes entre especies, el estudio del cuerpo diminuto de esta mosca puede ofrecer información valiosa sobre nuestra vulnerabilidad ante los químicos presentes en nuestro entorno diario, como la NDMA, un compuesto que resulta difícil de evitar.

El hallazgo del biólogo Oscar Tabares Mosquera

Este notable descubrimiento es obra de Oscar Eduardo Tabares Mosquera, candidato a Doctor en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Egresado de la Universidad del Valle, Tabares también es Maestro en Ciencias con especialización en Genética y Toxicología Ambiental. Ha trabajado bajo la dirección de la Dra. Patricia Ramos Morales, pionera en el uso de la mosca de la fruta como modelo para investigaciones genéticas.

Desde sus estudios de pregrado, Tabares ha mantenido una relación constante con este organismo, convirtiéndolo en el eje central de su investigación doctoral. Su tesis se enfoca en los efectos a largo plazo del NDMA, un contaminante omnipresente.

Similitudes genéticas y su impacto

La elección continua del científico por este insecto radica en su sorprendente homología genética con los humanos. Esta similitud permite que muchos genes y mecanismos biológicos funcionen de manera parecida entre ambas especies. Por tanto, estudiar lo que sucede en Drosophila melanogaster puede proporcionar información sobre procesos biológicos relevantes para nosotros.

Con cuatro pares de cromosomas—diez menos que los humanos—y un ciclo vital breve que no supera el mes, la mosca se convierte en un modelo ideal para investigar procesos biológicos rápidamente.

Tabares realizó experimentos alimentando diferentes grupos de larvas con diversas concentraciones de NDMA. Los resultados fueron sorprendentes: algunos ejemplares presentaron una o dos patas adicionales a las seis habituales. El biólogo describe ese momento como “épico”, subrayando que los resultados son atribuibles al NDMA gracias a las condiciones controladas del laboratorio.

Un legado científico y sus implicaciones

Oscar Tabares, quien llegó a México hace unos años para continuar su formación académica bajo la tutela de la Dra. Patricia Ramos Morales, está continuando un legado profundo en el estudio de este insecto. La doctora, fallecida recientemente, dejó una huella imborrable al formar generaciones enteras de científicos y facilitar el uso efectivo del modelo dentro del ámbito latinoamericano mediante iniciativas como el Banco de Moscas y el Laboratorio de Genética y Toxicología Ambiental.

A medida que avanza su investigación, Tabares ha descubierto que las malformaciones no solo afectan a la primera generación expuesta al NDMA; se han observado defectos morfológicos incluso hasta tres generaciones posteriores. Esto plantea interrogantes sobre cómo estos efectos nocivos pueden transmitirse a través del tiempo.

Nuevos horizontes en investigación genética

Tabares busca entender las causas detrás del desarrollo anómalo de patas extra en las moscas. Las posibilidades incluyen mutaciones genéticas provocadas por el NDMA o alteraciones epigenéticas que afectan cómo se compacta el ADN sin alterar directamente su secuencia. Esta última opción parece más plausible dado el patrón observado entre generaciones sucesivas.

A raíz del descubrimiento inicial, Tabares decidió publicar sus hallazgos junto a la Dra. Ramos en un artículo científico titulado “Extra-legged flies and several other transgenerational developmental defects induced by environmentally relevant concentrations of N-nitrosodimethylamine in Drosophila melanogaster”. Este trabajo ha capturado atención por su carácter inédito y ha sido considerado como una mezcla entre suerte y dedicación científica.

Reflexiones sobre salud pública y medio ambiente

Es crucial prestar atención a las malformaciones observadas en descendientes expuestos a concentraciones ambientales incluso por debajo del límite permitido por la OMS para NDMA en agua potable. Sin embargo, Tabares advierte: “No quiere decir que si le salen más patas a la mosca, a un humano le van a salir más brazos.” Aunque existen similitudes metabólicas entre ambos organismos, no se puede asumir que los efectos sean idénticos.

Dada esta evidencia preocupante sobre las consecuencias transgeneracionales del NDMA, surge una necesidad urgente por revisar los límites establecidos por organizaciones internacionales y considerar seriamente los riesgos asociados con este compuesto químico. Además, enfatiza la importancia crítica de evaluar cómo estas sustancias pueden afectar nuestra salud y medio ambiente.

A simple vista, Drosophila melanogaster, con sus milímetros diminutos, puede parecer distante al ser humano; sin embargo, comprender lo que ocurre dentro de este organismo ofrece valiosas lecciones sobre nuestras propias vulnerabilidades y los riesgos potenciales para futuras generaciones.

La noticia en cifras

Cifra Descripción
60 Órganos en el ser humano
206 Huesos en el ser humano
600 Músculos en el ser humano
75% Similitud genética entre humanos y Drosophila melanogaster
4 Pares de cromosomas en la mosca de la fruta
19 Pares menos que los humanos
3 Generaciones afectadas por malformaciones debido a NDMA
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