Carolina Quiguanas Cuscue, descendiente de una rica tradición de narradores orales, ha culminado su formación en la Licenciatura en Literatura y recientemente ha traducido dieciocho relatos tradicionales de la nación Nasa de Calderas (Tierradentro) del idioma Nasa yuwe al español. Desde muy joven, Carolina mostró un profundo interés por la literatura; a los siete años, se levantaba a las cinco de la mañana para leer libros escolares que encontraba en un pequeño cajón de madera perteneciente a su tía. Creció entre historias escritas en occidente y los relatos en Nasa yuwe de su madre, lo que le permitió ser bilingüe y conectar con dos lenguas que ahora comparte con el mundo.
La historia oculta del ejército de mojanes
La tradición oral posee un poder único: puede resguardarse y existir mientras se narra, volviéndose invisible ante miradas malintencionadas. Por ello, sus mayores advirtieron a Carolina sobre la prohibición de “transcribir la historia completa de Juan Tama-Khwen Tama”, un cacique que logró influir ante la corona española para el reconocimiento de varios pueblos indígenas. En el relato que lleva su nombre, este líder se transforma en serpiente, habilidad que utiliza para atravesar rápidamente tierras y mares; al concluir su labor, decide convertirse en laguna. Siglos después, Carolina solicitó permiso a él para realizar su tesis.
“Antes cada Nasa tenía el poder de la metamorfosis o Pes kupx wejxa”, explica Carolina. Por ejemplo, “el éxito en la resistencia del pueblo Nasa durante la conquista española fue gracias a hombres y mujeres mojanes que se transformaron en animales”. Este relato coincide con el formidable ejército de más de 6.000 guerreros Nasas que resistieron la ocupación de Sebastián de Belalcázar en 1537, según las crónicas históricas. Estos guerreros protegieron su pueblo durante casi un siglo, como lo demuestran las primeras incursiones misioneras de los Padres Jesuitas alrededor del año 1613.
Aparte de las historias bélicas, Carolina también recopiló relatos pícaros sobre metamorfosis vividos en actividades cotidianas. Uno de ellos es el cuento de Sisca, una niña desobediente que grita a sus padres desde la chagra — Ayte upth (aquí estoy) — tras convertirse en una pequeña gusanita entre los choclos.
Sin idioma, no hay metamorfosis
La evangelización católica trató a los mojanes como demonios, lo que hizo que estas metamorfosis fueran “menos frecuentes”. La llegada de escuelas que enseñaban exclusivamente en español afectó gravemente esta conexión cultural; “solo veíamos una hora de Nasa yuwe”, lamenta Carolina: “muchas infancias perdieron el vínculo con su idioma”.
De acuerdo con el censo del Dane del 2005, más de 186.178 personas se identifican como nasas; sin embargo, solo entre 60.000 y 80.000 hablan Nasa yuwe. Aunque esta cifra representa el mayor número de hablantes de una lengua originaria en Colombia, es menos del 50% de la población total nasas, lo que coloca su cultura en riesgo. Por ello, iniciativas como las de Carolina son cruciales para fortalecer esta cosmovisión.
En paralelo a su trabajo comunitario, Carolina luchó para que la Universidad del Valle reconociera al Nasa yuwe como lengua materna y al español como lengua extranjera. Junto a Edgar Bomba, ambos se convirtieron en pioneros al presentar el examen de proficiencia en su idioma nativo; anteriormente era obligatorio demostrar habilidades en inglés u otros idiomas extranjeros.
No es una oposición a aprender inglés; el propósito es el reconocimiento de nuestra lengua materna, afirma Carolina. Este avance representa una motivación para que los estudiantes indígenas sientan orgullo por sus idiomas nativos e impulsa asignaturas electivas disponibles para toda la comunidad educativa.
La madre en todas las historias
El acto de escribir como forma política no es nuevo; figuras como Dorothea Viehmann o las hermanas Hassenpflug compartieron historias con los hermanos Grimm. En Irlanda, Jane Francesca Wilde recopiló tradiciones orales como resistencia ante la colonización inglesa. Mientras Jane Wilde documentaba el sufrimiento por la hambruna, Carolina opta por registrar la esperanza.
Al regresar a Calderas como profesora, Carolina guía a sus estudiantes a buscar a Sisca y siente satisfacción al ver cómo muchos imparten clases en Nasa yuwe, incluyendo docentes no nasas interesados en aprender esta lengua.
No obstante, cuando cae la noche llega lo más difícil: antes compartía su cama con seres capaces de metamorfosis y durante años fue testigo del tiempo narrado por Nelly Patricia Cuscue, madre de Carolina y narradora oral. Su ausencia ahora pesa sobre la familia.
A pesar del dolor por esta pérdida, Carolina sostiene: “la metamorfosis es intrínseca al pueblo Nasa” y así sucedió con las historias guardadas por su madre: fueron traducidas al español enriquecidas con el toque literario aportado por ella misma. Sin ambas voces presentes no existiría esta recopilación destinada a ser publicada en libros escolares.
Por Laura María Parra,
Agencia de Noticias Univalle
Fotografía: Salomé Mizrachi Medina,
Agencia de Noticias Univalle
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 186,178 |
Población de personas autorreconocidas como nasas (censo del Dane del 2005) |
| 60,000 - 80,000 |
Número de hablantes de Nasa yuwe |
| Más de 6,000 |
Número de guerreros y guerreras Nasas que resistieron la ocupación |
| Casi cien años |
Años durante los cuales el pueblo Nasa se refugió |