Un estudio de la Universidad de Alicante ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de actualizar la normativa española en comunicación farmacéutica. Este análisis, realizado por investigadoras de la Universidad de Alicante (UA), se ha publicado recientemente en la revista internacional OBS Journal. La investigación aborda cómo los cambios provocados por la sociedad digital han dejado obsoletas muchas de las regulaciones actuales.
El trabajo, llevado a cabo por expertas del Departamento de Comunicación y Psicología Social de la UA, adopta un enfoque transdisciplinar que combina comunicación, derecho, salud pública y ética. A través del análisis de 18 normas clave, el estudio examina la evolución de la regulación española y europea desde 1985 hasta hoy, revelando que muchas disposiciones sobre publicidad y promoción de medicamentos fueron formuladas en un contexto anterior a internet y las redes sociales.
Desafíos en la legislación actual
Según el estudio, esta situación ha generado “importantes vacíos normativos” en un entorno donde los mecanismos de difusión informativa han cambiado “de forma radical”. La profesora Ana Ibáñez Hernández señala que “la legislación actual sigue anclada en un modelo comunicativo propio de los años ochenta”, lo que dificulta su aplicación ante las nuevas realidades mediáticas y el papel activo del público.
El artículo destaca que, en el contexto digital actual, las fronteras entre información, promoción y publicidad se han difuminado. Esto incrementa el riesgo de desinformación o manipulación en un ámbito tan sensible como es la salud pública. Las autoras advierten que esta indefinición terminológica complica la protección efectiva del ciudadano frente a mensajes “persuasivos encubiertos”, especialmente en plataformas digitales.
La urgencia de una revisión normativa
Natalia Papí Gálvez, también profesora del área de Comunicación en el mismo departamento, enfatiza que “la falta de una definición precisa sobre qué constituye información, promoción o publicidad del medicamento abre la puerta a prácticas comunicativas que pueden comprometer el derecho a recibir información sanitaria veraz”. Este escenario exige una revisión normativa que contemple no solo a la industria y profesionales sanitarios, sino también a unos públicos cada vez más activos.
Desde una perspectiva crítica, el estudio plantea que el marco regulador actual no responde al papel activo del público ni a la aparición de nuevos agentes comunicativos como plataformas digitales o creadores de contenido. Esta falta de adaptación puede favorecer conflictos de interés y prácticas comunicativas que prioricen objetivos comerciales sobre la seguridad y bienestar poblacional.
Ética y responsabilidad social en comunicación farmacéutica
Las investigadoras subrayan además la importancia de reforzar aspectos como la ética, transparencia y alfabetización mediática para combatir eficazmente la desinformación en salud. En un mundo saturado de información, reclaman una revisión profunda del concepto de “publicidad del medicamento” y una actualización normativa acorde con las dinámicas digitales actuales.
Carmen Carretón Ballester, profesora del área de Relaciones Públicas y directora del Departamento mencionado, resalta que “la comunicación farmacéutica no puede analizarse únicamente desde una lógica comercial”, sino considerando su impacto social y sanitario. Ella advierte que cuando los intereses económicos prevalecen sobre la transparencia comunicativa, se incrementan los riesgos para la salud pública.
En conclusión, este estudio busca reavivar el debate académico y social sobre las políticas públicas relacionadas con la comunicación farmacéutica. Además, pretende identificar oportunidades para mejorar la adaptación futura del marco normativo ante realidades comunicativas y tecnológicas cambiantes.