Las nuevas Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025–2030, emitidas por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), han suscitado un intenso debate a nivel internacional. Este documento destaca que “estas Guías marcan el cambio más significativo en la política federal de nutrición en la historia de nuestro país” y propone un enfoque centrado en dietas que priorizan alimentos íntegros y ricos en nutrientes, al tiempo que sugieren una reducción drástica del consumo de productos ultraprocesados.
La nueva estructura de la pirámide alimentaria estadounidense se basa en proteínas, lácteos enteros y grasas saludables. Se recomienda obtener estos nutrientes principalmente de fuentes animales como huevos, aves, pescados, mariscos y carnes rojas, así como también de fuentes vegetales como legumbres, frutos secos, semillas y soya, además de frutas y verduras.
Análisis del nuevo enfoque nutricional
La nutricionista Nelly Bustos, doctora en Nutrición y Alimentos e investigadora responsable de las Guías Alimentarias para Chile, explica que estas recomendaciones están diseñadas para abordar la realidad sanitaria y el perfil poblacional estadounidense. Las enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación, como diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares, son algunas de las principales causas de morbilidad y mortalidad en ese país.
“Ellos hacen un cambio importante al poner en el centro los alimentos mínimamente procesados y al enfatizar el rol de proteínas de alta calidad en la alimentación. Incluso elevan las recomendaciones de consumo proteico a rangos entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso al día, superando las pautas tradicionales de 0,8 gramos”, señala la académica.
Consideraciones sobre las guías alimentarias
Además, las guías estadounidenses sugieren el consumo de lácteos enteros sin azúcares añadidos—como leche, yogur y quesos—en torno a tres porciones diarias para un patrón calórico de 2.000 calorías. Esto ha generado controversia debido a la evidencia sobre el consumo de grasas saturadas y su relación con el riesgo cardiovascular. “Es fundamental distinguir entre recomendaciones poblacionales y consideraciones individuales”, puntualiza la Dra. Bustos.
No obstante, Bustos subraya que cada nación debe desarrollar sus propias guías alimentarias basadas en sus necesidades específicas, desafíos sanitarios, cultura alimentaria y contexto ambiental. “En Chile, nuestras Guías Alimentarias se fundamentan en tres dimensiones clave: la biológica—que relaciona la alimentación con una mejor salud; la ambiental—que promueve una alimentación sostenible; y la sociocultural—que considera los hábitos culturales y territoriales”, explica.
Diferencias entre enfoques nutricionales
A diferencia del enfoque estadounidense que se centra más en grupos alimenticios desde una perspectiva biológica, las guías chilenas integran aspectos como sostenibilidad ambiental, diversidad cultural y promoción de comidas caseras. La comensalidad juega un papel crucial aquí; se refiere a la experiencia social y cultural de compartir alimentos en familia, fortaleciendo vínculos familiares mientras se disfrutan platos preparados con herencia cultural.
Asimismo, estas guías están alineadas con políticas públicas como la Ley 20.606 sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad, lo que refuerza una estrategia coherente para promover hábitos alimenticios saludables desde la infancia.
Riesgos asociados a patrones alimentarios desequilibrados
La Dra. Bustos advierte sobre los riesgos potenciales asociados con un patrón dietético que priorice el aumento del consumo proteico—especialmente proveniente de fuentes animales—sin un adecuado equilibrio. “Esto podría desplazar el consumo de alimentos ricos en fibra e impactar negativamente la salud intestinal”, explica.
“La guía chilena promueve el equilibrio, diversidad y consumo responsable de alimentos frescos. Desde una perspectiva de salud pública es fundamental mantener una postura sólida que esté alineada con nuestros programas educativos y estrategias preventivas”, concluye Bustos. Las recomendaciones deben ser culturalmente viables y ambientalmente sostenibles para asegurar su efectividad a largo plazo.
Las Guías Alimentarias para Chile están disponibles en inta.uchile.cl, sección Material Educativo o aquí.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 1.2 - 1.6 g/kg |
Recomendación de consumo proteico diario según las nuevas guías estadounidenses. |
| 0.8 g/kg |
Recomendación tradicional de consumo proteico diario antes de las nuevas guías. |
| 3 porciones |
Porciones diarias recomendadas de lácteos enteros sin azúcares añadidos para un patrón de 2,000 calorías. |