Investigadores de la Universidad Europea del Atlántico (UNEATLANTICO), la Dra. Francesca Giampieri y el Mgtr. Fernando Maniega, han sido parte fundamental de un estudio internacional que examina la influencia del conocimiento nutricional y las actitudes de los padres en la adopción de la dieta mediterránea por parte de los niños. Este análisis se realiza en el contexto del proyecto DELICIOUS, que abarca cinco países de la cuenca mediterránea: España, Italia, Portugal, Egipto y Líbano.
En las últimas décadas, se ha observado un cambio drástico en los hábitos alimentarios de los más jóvenes. La dieta mediterránea, conocida por sus beneficios para la salud física y mental, ha ido perdiendo terreno frente a opciones menos nutritivas. Este modelo dietético no solo promueve el consumo de alimentos vegetales y grasas saludables como el aceite de oliva, sino que también representa un estilo de vida culturalmente significativo que favorece una salud duradera.
La importancia del entorno familiar en la alimentación infantil
Los hábitos alimenticios establecidos durante la infancia suelen perdurar en la edad adulta, lo que convierte esta etapa en un momento crucial para intervenir desde el ámbito nutricional. Aunque factores como la escuela y los medios de comunicación juegan un papel importante en las decisiones alimentarias, es el hogar donde se moldean las primeras actitudes hacia la comida. En este sentido, los padres son esenciales como agentes de cambio al gestionar el entorno doméstico y determinar qué alimentos están disponibles para sus hijos.
El estudio utiliza el modelo COM-B (Capability, Opportunity, Motivation – Behavior), que permite evaluar cómo interactúan factores psicológicos y sociales para fomentar conductas alimenticias saludables entre los menores. A través de una encuesta electrónica realizada a 2.011 padres con hijos entre 6 y 17 años en los cinco países participantes, se analizaron variables psicosociales parentales como la alfabetización alimentaria y las percepciones sobre barreras y facilitadores relacionados con una alimentación saludable.
Resultados reveladores sobre alfabetización alimentaria
Los hallazgos destacan una correlación significativa entre las competencias parentales y la salud nutricional infantil. Tras ajustar por posibles variables confusoras, se evidenció una relación positiva entre la alfabetización alimentaria de los padres y el índice KIDMED —una herramienta validada para medir la calidad dietética en niños— que refleja su adhesión a la dieta mediterránea. Específicamente, aquellos padres que identifican menos obstáculos y más oportunidades (como acceso a alimentos frescos) logran mejores hábitos alimentarios en sus hijos.
El desglose del análisis mediante el modelo COM-B indica que tanto la «motivación» como la «capacidad» parental son predictores clave. Los progenitores que adoptan una actitud proactiva hacia una alimentación saludable e informan sobre opciones nutritivas impactan positivamente en el consumo de frutas, verduras y legumbres por parte de sus hijos, reduciendo así su ingesta de productos ultraprocesados.
Implicaciones para futuras intervenciones en salud pública
Las conclusiones del estudio subrayan la necesidad urgente de diseñar intervenciones en salud pública que no solo eduquen a los niños sino que también involucren activamente a las familias. Mejorar la alfabetización alimentaria parental y proporcionar herramientas para superar barreras cotidianas es crucial para revertir el abandono actual de la dieta mediterránea. El uso del modelo COM-B se valida como un enfoque efectivo para estructurar programas educativos adaptados a cada contexto cultural dentro del ámbito mediterráneo.