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El latín: lengua de cultura y comunicación en Europa
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El latín: lengua de cultura y comunicación en Europa

Por José Enrique González
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jenriqueiymagazinees/8/8/19
domingo 08 de febrero de 2026, 12:40h

El latín, lengua de prestigio en Europa, ha influido en la religión, la educación y la cultura. Un nuevo libro explora su historia y su legado en la identidad europea.

El latín, una lengua que evoca tanto familiaridad como extrañeza en los europeos, ha dejado huella en el continente desde Cádiz hasta Tallin. En iglesias, universidades y diversos espacios públicos, se pueden observar inscripciones en esta lengua clásica. Para quienes hablamos lenguas romances, la estructura de las palabras puede parecer cercana, aunque su significado a menudo permanece oculto a menos que se haya estudiado con dedicación. Pablo Toribio, investigador del CSIC, y Cristina Tur, profesora en la Universidad de Salamanca, abordan esta compleja relación entre los europeos y el latín en su reciente obra de la colección ¿Qué sabemos de? (CSIC-Catarata).

El libro titulado El latín en Europa examina cómo esta lengua indoeuropea, gracias al Imperio romano y su expansión territorial, adquirió una notable presencia e influencia. Los autores destacan que “dentro del entramado plurilingüe que siempre ha caracterizado a Europa, el latín se ha distinguido por su prolongada presencia como lengua de prestigio y lengua del altar, estrechamente asociada a la religión cristiana; también como lengua de la cátedra universitaria para la transmisión y generación de conocimientos y para la comunicación internacional”.

Un recorrido histórico por el latín

A lo largo de poco más de cien páginas, Toribio y Tur ofrecen un viaje de más de dos mil años a través de la producción latina durante la Antigüedad, la Edad Media y la Edad Moderna. Además, analizan el simbolismo del latín en el imaginario colectivo contemporáneo y señalan los horizontes de investigación que se abren ante el vasto patrimonio de textos escritos en esta lengua, muchos aún por ordenar, documentar y traducir. Según los filólogos, “lo más destacable del prolongado uso del latín en Europa es el establecimiento de un espacio común para la discusión intelectual en regiones muy amplias del continente, que propició el desarrollo, al menos parcialmente, de una identidad compartida”.

Los primeros testimonios del latín se remontan al siglo VI a.C. en el Lacio (Latium), región donde se encuentra Roma. Toribio y Tur explican que “como todas las lenguas vivas, el latín conoció distintas variedades de uso en registros hablados y escritos”, así como “distintas variedades locales” que proliferaron con la expansión romana. Tras la caída del Imperio romano en el siglo V d.C., el latín dio paso a las diversas lenguas romances actuales: castellano, catalán, portugués, francés e italiano.

La influencia del cristianismo y el poder político

Una clave fundamental para la pervivencia del latín fue su adopción por parte de la estructura eclesiástica occidental y su alianza con el poder político. Tras la disolución del Imperio romano de Occidente en el siglo V, este ideal de unidad lingüística fue heredado por la Iglesia romana como símbolo de cohesión religiosa entre los territorios anteriormente bajo un mismo dominio político.

Carlomagno, conocido como pater Europae, es un ejemplo emblemático de esta unión. Cuatro siglos después de la caída del Imperio romano occidental, estableció un vasto territorio bajo su mando donde el latín era lengua cultural predominante junto al cristianismo romano. Los autores subrayan que esta alianza explica considerablemente su apoyo decidido a la educación latina dentro del imperio carolingio.

La universidad como pilar del saber latino

A lo largo de la Edad Media hasta bien entrada la Edad Moderna, las universidades fueron cruciales para difundir el latín. Esta lengua era oficial en sus textos académicos y clases magistrales (lectiones). Asimismo, las discusiones orales (disputationes) requerían argumentaciones formales para obtener grados académicos.

Durante este periodo medieval inicial, estas diputationes se centraban en responder preguntas previamente anunciadas; posteriormente evolucionaron hacia tesis o postulados cuya veracidad debía ser defendida o refutada con argumentos sólidos. “Es fácil ver en estas ceremonias medievales los orígenes de nuestras tesis doctorales”, afirman Toribio y Tur.

El legado cultural del latín hoy

A pesar del paso del tiempo y los cambios lingüísticos posteriores al siglo XVI —cuando dejó de ser vehículo principal para acceder a textos— el latín ha mantenido su relevancia cultural. Su uso ritual sigue presente no solo en liturgias católicas sino también en numerosas obras artísticas contemporáneas.

"El latín ha pervivido como lengua ritual", enfatizan los investigadores. Este carácter ritual ha sido reforzado por su utilización histórica en liturgias católicas y manifestaciones artísticas diversas. La literatura moderna también está plagada de referencias al latín: desde pasajes insertos por Umberto Eco hasta evocaciones literarias en obras como Cien años de soledad.

Tanto Toribio como Tur concluyen que tras siglos siendo una lengua cultural dominante en Europa nos queda un inmenso patrimonio complejo. El desafío actual radica en transformar este vasto legado escrito en una biblioteca accesible para su lectura e interpretación adecuada.

El latín en Europa, número 173 dentro de esta colección divulgativa (CSIC-Catarata), invita a reflexionar sobre este fascinante tema.

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