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Bienestar emocional

Cocinar y comer juntos mejora nuestro bienestar emocional

Cocinar y comer juntos mejora nuestro bienestar emocional

Por José Enrique González
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jenriqueiymagazinees/8/8/19
lunes 02 de marzo de 2026, 09:10h

Cocinar y comer en compañía mejora el bienestar emocional, según un estudio de la URJC y CIBEROBN. La socialización durante las comidas aumenta la alegría y reduce el estrés.

Cocinar y comer en compañía: un camino hacia la felicidad

Un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), en colaboración con la Sociedad Española de Neurología y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), ha revelado que la calidad emocional de nuestra alimentación está más relacionada con la compañía durante las comidas que con los propios alimentos. Este trabajo, impulsado por IKEA, destaca la importancia de desconectar digitalmente y vivir el momento presente para mejorar nuestro bienestar.

Entre las conclusiones más relevantes, se señala que **el bienestar se potencia al combinar comida casera, compañía y ausencia de pantallas**. Comer frente a una pantalla activa un estado cerebral similar al de alerta, lo que impide disfrutar plenamente del acto de comer, convirtiéndolo en un mero trámite. De hecho, solo un 2% de los encuestados realiza sus comidas sin dispositivos electrónicos. Esta tendencia es especialmente preocupante entre los jóvenes, quienes son más vulnerables al aislamiento social asociado al uso excesivo de tecnología.

La influencia positiva de la compañía en la cocina

El estudio también revela que **la compañía humana es fundamental para alcanzar el bienestar durante la preparación y consumo de alimentos**, superando cualquier interacción digital. La investigación titulada “Identificando las emociones en los hábitos culinarios con IA y equipos biométricos” muestra que cocinar acompañado puede incrementar hasta un 232% la emoción de alegría en comparación con hacerlo solo. La presencia de otras personas transforma esta actividad rutinaria en una experiencia emocionalmente enriquecedora.

Además, comer en compañía reduce el sentimiento de rechazo en un 23,5%, convirtiendo lo que podría ser una tarea neutral en una experiencia positiva. Este hallazgo pone de manifiesto que **la calidad emocional de nuestras comidas depende más del contexto social que del tipo de alimento** consumido. Estar rodeado mejora no solo nuestra percepción sensorial sino también nuestra salud, ya que fomenta una ingesta más consciente y reduce el riesgo de obesidad.

Impacto negativo del uso digital durante las comidas

A pesar de los beneficios asociados a compartir las comidas, el estudio advierte sobre los efectos adversos del uso del teléfono móvil y otros dispositivos electrónicos durante este tiempo. Aunque no provocan tristeza directa, pueden disminuir las emociones positivas hasta un 32%. Además, su presencia incrementa el estrés y empeora la experiencia emocional comparada con comer solo.

La investigación también indica que consumir comida procesada genera una leve respuesta negativa, posiblemente debido a la falta de control sobre su origen. Según Ana Reyes, catedrática en Comercialización e Investigación de Mercados en la URJC, el uso de biometría e inteligencia artificial ha permitido recopilar más de 250.000 datos para medir científicamente cómo los hábitos culinarios impactan inconscientemente nuestro bienestar emocional.

La importancia del entorno social al comer

El estudio “Impacto de la Digitalización en los Hábitos Alimentarios” elaborado por CIBEROBN refuerza esta idea al señalar que **la comunicación humana actúa como un factor protector para la salud alimentaria**. Conversar durante las comidas está asociado a patrones alimentarios más saludables y contribuye a reducir la ingesta emocional provocada por estados anímicos negativos.

Los resultados sugieren que **el bienestar psicológico está cada vez más ligado a cómo comemos y con quién lo hacemos**. En este sentido, el entorno digital se presenta como un espacio que promueve soledad e impacto negativo sobre nuestros hábitos alimentarios y salud mental. Los adolescentes son particularmente vulnerables; utilizan pantallas significativamente más tiempo que otros grupos y tienden a comer solos con mayor frecuencia.

Conclusiones sobre el uso del móvil durante las comidas

El estudio concluye que el móvil se ha convertido en el dispositivo predominante durante las comidas, lo cual está relacionado con estilos alimentarios menos conscientes. Esta distracción digital no solo interfiere con nuestras relaciones sociales sino que también afecta negativamente nuestra salud mental.

Como señala Fernando Fernández-Aranda, subdirector de CIBEROBN, **comer no es solo una actividad nutricional**, sino también un momento crucial para promover nuestro bienestar psicológico. Por ello, fomentar prácticas como comer sin pantallas es esencial para mejorar tanto nuestra salud física como emocional.

Berta Madera, responsable de estudios en IKEA España, resalta cómo este informe pone cifras a intuiciones sobre el disfrute compartido durante las comidas y cómo las pantallas han alterado nuestras relaciones con los alimentos. A partir de estos hallazgos, se invita a reflexionar sobre cómo podemos mejorar nuestros hábitos culinarios para potenciar nuestro bienestar general.

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