Investigadores de la Universidad de Pisa han realizado un estudio que revela cambios alarmantes en la costa entre Pisa y Livorno. A lo largo de aproximadamente veinte años, los científicos regresaron a los mismos puntos donde se llevaron a cabo mediciones entre 2005 y 2007. Los resultados son contundentes: en muchos lugares donde antes había dunas, ahora solo hay mar. Este análisis ha sido publicado en la revista internacional Regional Studies in Marine Science, y abarca un total de 24 parcelas en la Tenuta di San Rossore y 28 en Calambrone.
En los 12 kilómetros de costa de San Rossore, entre las desembocaduras del río Serchio y el Arno, se han encontrado únicamente 13 de las 24 parcelas originales. La mayoría han desaparecido debido a que se encuentran sumergidas bajo el agua, resultado directo de la erosión. En el caso de los 3,5 kilómetros de Calambrone, la situación es igualmente grave; todos los seis tramos más cercanos al mar identificados hace dos décadas han desaparecido, siendo reemplazados por instalaciones turísticas.
Causas del Cambio Costero en Italia
La profesora Daniela Ciccarelli, del Departamento de Biología de la Universidad de Pisa, explica que “cuando regresamos a los mismos puntos utilizando las coordenadas GPS de hace veinte años, en algunos casos ya no había duna ni playa: solo mar”. Esto indica una pérdida significativa de costa y hábitats protegidos incluso a nivel europeo.
Según la Directiva Hábitat de la Unión Europea, el 89% de los ambientes dunares en Italia está en peligro. Los nuevos datos locales confirman una tendencia hacia el deterioro que, en el caso pisano, presenta una doble dimensión. En San Rossore, el principal factor es la erosión; desde 1938 hasta 2005, la línea costera ha retrocedido hasta 400 metros, lo que equivale a un promedio anual de 6.8 metros en las áreas más afectadas. Además, se ha observado una transformación vegetal con el avance de especies invasivas como Ailanthus altissima, que están reemplazando los ambientes arenosos abiertos por formaciones más cerradas.
Impactos Antropogénicos en Calambrone
En Calambrone, sin embargo, el impacto principal proviene de actividades humanas. En 2024, se registraron más de 2.1 millones de visitantes turísticos a lo largo del litoral pisano. La limpieza mecánica de las playas y el constante tránsito peatonal afectan especialmente a las especies anuales más cercanas al mar, como Cakile maritima, que sobreviven durante el invierno como semillas.
Ciccarelli señala que “las plantas más cercanas al mar suelen ser anuales y permanecen bajo la arena como semillas. Si durante la temporada alta se realiza limpieza mecánica, junto con los desechos también se eliminan semillas y frutos”. Esto impide que el hábitat pueda estructurarse adecuadamente.
Pérdida Ecológica Oculta tras Datos Positivos
A pesar del aumento aparente en el número de especies observadas en Calambrone, este fenómeno oculta un signo preocupante de deterioro ecológico. El estudio ha documentado una disminución notable en especies como Calamagrostis arenaria y Sporobolus pumilus, fundamentales para conservar y estabilizar las dunas. “No es un verdadero aumento en biodiversidad”, aclara Ciccarelli; “es una pérdida funcional del ecosistema”.
Dicho estudio forma parte del proyecto nacional ReSurveyDunes iniciado en 2023 para evaluar los cambios en la vegetación dunal en Italia. El valor añadido de esta investigación radica precisamente en la comparación detallada entre pasado y presente en los mismos sitios después de dos décadas.
Recomendaciones para Proteger las Dunas Costeñas
Las recomendaciones surgidas para gestionar esta problemática son concretas y poco costosas: reducir la limpieza mecánica de las playas, instalar pasarelas de madera para dirigir el flujo turístico evitando el pisoteo indiscriminado sobre las dunas, limitar la expansión de estructuras turísticas sobre estas áreas y reforzar las acciones contra especies invasivas.
Ciccarelli concluye enfatizando que “no se trata solo de señalar lo que no se debe hacer; es crucial entender por qué las dunas tienen un valor ecológico fundamental: protegen la costa, albergan especies únicas y representan un patrimonio natural difícilmente recuperable si se pierde”.