La promoción de Veterinaria de 1976 se reunió nuevamente en la Universidad de León, medio siglo después de su graduación. El evento tuvo lugar en la sala Gordón Ordás del Rectorado, un espacio que simboliza los inicios de esta facultad y que fue testigo de las vivencias compartidas por los exalumnos durante su formación en la entonces Universidad de Oviedo.
Claves de la noticia
Reencuentro emocional
Exalumnos reviven recuerdos tras 50 años.
Papel histórico de Veterinaria
La disciplina es fundamental en la ULE.
Becas conmemorativas otorgadas
Reconocimiento a la trayectoria profesional.
Durante el acto, la rectora Nuria González subrayó el impacto histórico que ha tenido la Veterinaria en el desarrollo de la Universidad de León, describiéndola como “semilla, origen y motor” de esta institución educativa. En sus palabras, recordó que cuando los miembros de esta promoción finalizaron sus estudios, la universidad aún no existía oficialmente, lo que resalta su importancia como parte fundamental de una tradición académica centenaria.
El regreso a este emblemático lugar ha estado marcado por un profundo valor emocional, según destacó González. La rectora enfatizó cómo estos reencuentros permiten revivir momentos significativos en la vida de los asistentes, especialmente tras cinco décadas desde su etapa formativa. Este encuentro no solo celebra logros académicos, sino también las conexiones humanas forjadas a lo largo del tiempo.
Un legado perdurable
Acompañada por María Teresa Carbajo, decana de la Facultad de Veterinaria, González impuso becas conmemorativas a los integrantes de esta promoción. Este gesto simbólico reconoce no solo su trayectoria profesional, sino también el vínculo emocional que han mantenido con la universidad a lo largo de los años.
El evento estuvo lleno de anécdotas y recuerdos nostálgicos sobre la vida universitaria. Los exalumnos compartieron historias que resaltan tanto la formación académica recibida como las amistades duraderas establecidas durante esos años cruciales. Al concluir el acto, se transmitió un mensaje claro: esta promoción forma parte integral de la historia viva de la Universidad y continúa conectada con ella cinco décadas después.
Este reencuentro destaca cómo las facultades no solo forman profesionales competentes, sino que también crean comunidades que perduran a lo largo del tiempo.