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    2 de octubre de 2022

estudios de mercado

No hay duda de que nuestros teléfonos se han convertido en una extensión de nosotros mismos. Nos entretienen, nos conectan, nos mantienen informados y nos permiten explorar nuestras pasiones, rememorar nuestros mejores momentos y comunicarnos con todo el mundo. Nos encantan nuestros smartphones, pero… ¿qué ocurre si nuestra afición por los móviles afecta a nuestras relaciones personales? ¿Qué pasa cuando dedicamos más tiempo a nuestro teléfono inteligente que a nuestros padres, parejas, hijos o amigos? ¿Y cómo podemos saber en qué momento hemos cruzado la línea que convierte la afición al móvil en una conducta problemática?

La tercera edad se está incorporando decididamente al mundo de la tecnología. Aunque todavía existe un buen número de personas mayores que no conoce el funcionamiento de internet, cada vez es más habitual ver a jubilados utilizando smartphones o bien asistiendo a clases de informática para adultos.

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