Un avance significativo ha sido logrado en la transición de la fuente de neutrones de investigación Heinz Maier-Leibnitz (FRM II) de la Tecnológica Universidad de Múnich hacia el uso de combustible nuclear con bajo enriquecimiento. En este contexto, se han sometido a pruebas dos placas de combustible fabricadas con una aleación monolítica de uranio-molibdeno, marcando un hito al ser la primera vez que se evalúa un proceso de fabricación para nuevos combustibles con uranio bajo en condiciones de irradiación realistas.
Resultados Prometedores en las Pruebas de Combustible
Las placas fueron producidas por la empresa francesa Framatome como parte de un proyecto de investigación financiado por la Unión Europea, en colaboración con la TUM y otros socios europeos. Las pruebas se llevaron a cabo durante dos ciclos en el reactor BR-2 del centro de investigación belga SCK CEN, ubicado en Mol. Los resultados obtenidos indican que estas nuevas placas pueden soportar las condiciones de irradiación presentes en el FRM II, superando así las limitaciones encontradas en materiales probados anteriormente.
El profesor Christian Pfleiderer, director científico del FRM II, expresó: “Los resultados confirman nuestra estrategia para la transición hacia un combustible con bajo enriquecimiento y son un dato clave para la solicitud de autorización que presentaremos a las autoridades este año”. La seguridad operativa del reactor es nuestra máxima prioridad, mientras que también nos comprometemos a proporcionar neutrones a investigadores de todo el mundo para diversas aplicaciones científicas, desde la fusión nuclear hasta la producción de radioisótopos utilizados en tratamientos contra el cáncer.
Desarrollo Continuo y Futuro Sostenible
El diseño del test y la fabricación de las placas forman parte de un proceso continuo iniciado en 2019. El vicepresidente de CERCA en Framatome, Ralf Gathmann, destacó que esta colaboración entre TUM y Framatome, apoyada por socios europeos, allana el camino para una nueva generación de combustibles seguros y eficientes para reactores de investigación a nivel mundial.
La evolución hacia nuevos combustibles es parte de los esfuerzos internacionales para operar reactores con menos del 20% de uranio-235. La licencia operativa del FRM II incluye la obligación de modernizar el reactor tan pronto como esté disponible un combustible adecuado. Desde 2003, investigadores de TUM han estado trabajando en conceptos relacionados.
Cambio hacia Uranio-Molibdeno Monolítico
Después de una fase intensa de pruebas, se decidió utilizar uranio-molibdeno monolítico debido a su alta densidad. El profesor Christian Reiter, especialista en tecnología nuclear aplicada, subrayó que desde entonces se ha desarrollado aún más el diseño del núcleo del combustible bajo enriquecido, reduciendo significativamente la masa utilizada sin comprometer el rendimiento científico durante los ciclos operativos del reactor.
Este avance no solo representa un paso importante hacia una energía nuclear más segura y sostenible, sino que también refleja el compromiso continuo con la innovación dentro del ámbito académico y científico europeo.