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Bosques España

Red de conservación para adaptar bosques españoles al cambio climático

Red de conservación para adaptar bosques españoles al cambio climático

Por Gonzalo Gómez-del Estal
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gonzaloiymagazinees/7/7/18
lunes 23 de marzo de 2026, 18:07h

Investigadores de la UPM y UAM han diseñado una red de conservación para adaptar los bosques españoles al cambio climático, destacando la necesidad de restaurar ecosistemas y mejorar la conectividad.

El cambio climático está destinado a alterar significativamente el mapa forestal de España, lo que exige una revisión urgente de las estrategias de conservación. Esta es la conclusión principal de un estudio llevado a cabo por el grupo de investigación Sabina, que reúne a expertos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Según los investigadores, basar la conservación únicamente en la red actual de espacios protegidos no será suficiente para enfrentar los retos que plantea el calentamiento global.

Los bosques son fundamentales como sumideros de carbono y reservorios de biodiversidad, por lo que los autores del estudio enfatizan la necesidad de restaurar ecosistemas para fortalecer tanto la mitigación como la adaptación al cambio climático. Para ello, se analizaron cómo podrían variar los seis principales tipos de vegetación forestal en España utilizando modelos estadísticos que relacionan su presencia con las condiciones climáticas actuales y futuras.

Proyecciones sobre el futuro forestal en España

Las proyecciones realizadas hasta finales del siglo XXI (2071–2100) permiten estimar en qué áreas persistirá cada tipo de vegetación, dónde podría desaparecer y cuáles podrían presentar condiciones favorables para nuevos bosques. Este análisis se superpuso a la distribución actual para identificar las masas forestales más vulnerables ante el calentamiento global.

El estudio también evaluó la conectividad ecológica entre diferentes tipos de bosques, un aspecto crucial para frenar la pérdida de biodiversidad. La conectividad facilita el intercambio genético y la dispersión de especies, así como su capacidad para trasladarse a zonas con condiciones climáticas más adecuadas.

Cambios en la distribución y vulnerabilidad de los bosques

Los escenarios futuros indican un desplazamiento claro hacia el norte y hacia altitudes más elevadas en todos los tipos de vegetación. Sin embargo, esta respuesta al cambio climático varía considerablemente. Los bosques adaptados a climas fríos o húmedos, como los caducifolios y las coníferas montañosas, son los más amenazados. Por ejemplo, se estima que los hayedos podrían perder cerca del 50% de su extensión actual, mientras que algunas coníferas montañosas podrían llegar a desaparecer casi por completo en ciertas sierras interiores.

A diferencia de estos, los bosques mediterráneos más resistentes a la sequía, como encinares y alcornocales, tienden a expandirse. Aunque algunos sectores seguirán siendo aislados, los bosques en ambientes menos extremos podrían perder superficie pero ganar conectividad gracias a cambios en el paisaje forestal.

Una red de conservación adaptativa

Para anticiparse a estos cambios inminentes, el equipo investigador ha diseñado una red de conservación que identifica fragmentos clave y corredores ecológicos esenciales para mantener la conectividad presente y futura entre especies asociadas a cada tipo de vegetación. Esta red integra datos actuales con proyecciones climáticas para determinar dónde es más efectivo invertir en protección y manejo forestal adaptativo.

Aproximadamente la mitad de estas áreas prioritarias mantendrían estable su tipo de vegetación; sin embargo, otras experimentarían cambios significativos que requieren medidas específicas. En regiones estables, se recomienda mejorar la resiliencia forestal mediante tratamientos silvícolas selectivos. En zonas donde se prevén transformaciones, puede ser necesario facilitar transiciones mediante plantaciones que diversifiquen la composición vegetal y proporcionen semillas adaptadas a nuevas condiciones.

Desafíos para las áreas protegidas

El estudio también destaca que la red Natura 2000 —el sistema principal de áreas protegidas en España— no cubre adecuadamente algunos tipos vulnerables, especialmente los bosques caducifolios. La efectividad actual varía según las regiones: aunque cubren alrededor del 41% de las áreas prioritarias identificadas en este trabajo, apenas representan menos del 7% en zonas dominadas por vegetación caducifolia.

Los autores subrayan que “actualizar la planificación e integrar corredores ecológicos más allá de los espacios protegidos será clave para facilitar la adaptación”. Estos hallazgos son fundamentales para ajustar las estrategias conservacionistas frente al cambio climático en España y alinearlas con objetivos europeos como la Estrategia de Biodiversidad 2030.

En resumen, prever cómo evolucionarán los bosques españoles no solo es un reto científico sino una necesidad imperante para diseñar políticas efectivas en materia de conservación y gestión ambiental. Comprender estos cambios permitirá asegurar que los bosques continúen desempeñando funciones vitales en el futuro: proteger la biodiversidad, regular el clima y sostener ecosistemas saludables.

Teresa Goicolea et al., "Designing Conservation Networks to Ensure Connectivity in a Changing Climate: Application to Spanish Forests". Diversity and Distributions. Volume 31, Issue 9, Sep 2025.

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