El paisaje forestal en Cataluña ha experimentado una transformación notable a lo largo del último siglo. De un 13% de superficie forestal en 1936, hoy se supera el 60%. Este cambio drástico se atribuye principalmente al abandono gradual de las actividades agrícolas y ganaderas.
Este fenómeno fue uno de los temas centrales del Rotary Green Meeting celebrado en Girona, donde se reunieron investigadores, gestores forestales, propietarios y entidades ambientales para abordar los desafíos actuales que enfrentan los bosques y la gestión del territorio en el futuro.
Retos de la gestión forestal actual
Durante la jornada, Joan Nogué, director de la Cátedra del Bosque de la Universidad de Girona, subrayó que el aumento de la superficie forestal no siempre ha ido acompañado de mejoras en la calidad ecológica o en la gestión del bosque. La expansión forestal ha llevado a menudo a la creación de masas forestales densas y continuas, con estructuras simplificadas que aumentan su vulnerabilidad frente a incendios y al cambio climático.
Nogué enfatizó que uno de los grandes retos futuros es recuperar el mosaico agroforestal que tradicionalmente caracterizaba el paisaje mediterráneo, donde coexistían bosques, prados, cultivos y espacios abiertos. Este mosaico no solo favorece la biodiversidad, sino que también ayuda a reducir la propagación de incendios y a crear paisajes más resilientes.
El papel crucial de los bosques maduros
Otro aspecto destacado durante el encuentro fue el valor de los bosques maduros. Estos ecosistemas forestales, compuestos por árboles de gran edad y estructuras complejas, albergan una rica diversidad biológica. Así lo explicó Jaume Hidalgo, director de la Fundación Sèlvans.
A pesar de su importancia, este tipo de bosques son escasos en Cataluña, especialmente en las zonas mediterráneas de baja altitud. Este hecho ha suscitado un creciente interés tanto desde el ámbito científico como desde las políticas de conservación. Su preservación e integración dentro del mosaico agroforestal son cada vez más relevantes para fortalecer la resiliencia de los ecosistemas forestales ante el cambio climático.
Involucrar a todos los actores del territorio
La jornada también destacó la necesidad de involucrar a todos los actores del territorio en la gestión forestal: administraciones públicas, propietarios, sector primario, comunidad científica, empresas y entidades ambientales. La reunión sirvió para compartir experiencias y proyectos enfocados en una gestión forestal más integrada, adaptada a los nuevos desafíos ambientales.
A través del debate quedó claro que el futuro de los bosques no solo depende de su conservación, sino también de nuestra capacidad para gestionar activamente el territorio y recuperar los equilibrios históricos entre actividad humana y ecosistemas naturales.
Mira el video completo del evento
Puedes ver todas las ponencias completas del evento en el siguiente enlace: Video de la jornada.