La Universitat de València (UV) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han celebrado un encuentro internacional los días 24 y 25 de noviembre, donde se reunieron más de veinte especialistas para abordar la gestión de catástrofes en el contexto del cambio climático. Este evento tuvo lugar en la Facultat de Geografia i Història y destacó la importancia de la ciencia, la educación y la cooperación iberoamericana ante los riesgos socioambientales que afectan a las comunidades.
Análisis sobre gestión de catástrofes climáticas
Bajo el título Los desafíos de la naturaleza. Gestión de Catástrofes y Planificación en Tiempos de Riesgos Socioambientales, el encuentro fue organizado por ambas instituciones en colaboración con la Cátedra de Cambio Climático, Territorio y Riesgos Ambientales en el Mediterráneo y Cultura als Campus (UV Cultura). Durante dos jornadas, se enfatizó que el cambio climático ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en una realidad respaldada por un amplio consenso científico.
Las ponencias resaltaron la necesidad urgente de que los gobiernos integren el conocimiento académico en sus políticas públicas, especialmente ante el aumento en la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos. La rectora de la UV, Maria Vicenta Mestre, junto a Soledad Funes Argüello, coordinadora de Investigación Científica de la UNAM, inauguraron las jornadas con un enfoque comparativo sobre desastres pasados como la dana que afectó a València en 2024 y los terremotos en Ciudad de México en 1985.
Funes recordó que, aunque han pasado cuatro décadas desde los sismos en México, “las cicatrices permanecen”, destacando también la resiliencia y empatía mostradas por las comunidades afectadas. Además, mencionó otros eventos recientes como los incendios forestales en Castilla y León y Galicia (2022) o el huracán Otis en Acapulco (2023), subrayando así el papel crucial del conocimiento científico frente a desigualdades socioeconómicas y debilidades institucionales.
Necesidad de una gobernanza climática efectiva
El evento puso énfasis en la urgencia de establecer una gobernanza climática sólida, coordinada y multidisciplinaria que integre efectivamente el conocimiento científico dentro de las políticas públicas. Se hizo hincapié en que las administraciones deben incorporar evidencia académica para desarrollar planes regionales, metropolitanos y urbanos enfocados en adaptación y mitigación.
A su vez, se propuso revisar protocolos de emergencia y avanzar hacia una gobernanza transparente que fomente lealtad institucional y visión estatal. Junto al trabajo técnico necesario, se destacó la importancia vital de la educación, comunicación pública y participación ciudadana para preparar a las sociedades ante fenómenos extremos. Esto implica incluir conceptos como alfabetización climática y gestión del riesgo dentro del sistema educativo.
Todas estas estrategias son aplicables a cualquier territorio expuesto a los riesgos relacionados con el calentamiento global, alteraciones en patrones meteorológicos, degradación ambiental o urbanización acelerada.