La Fundación Comunicando Futuro ha dado a conocer su informe titulado DesinfoSTOP 2025, un análisis exhaustivo que revela cómo la desinformación se ha convertido en un fenómeno estructural que impacta profundamente en la forma en que los ciudadanos se informan y toman decisiones. Este estudio, realizado en colaboración con el sociólogo Santi Pisonero, destaca que el 25% de los españoles ha compartido un bulo sin ser consciente de ello, lo que pone de manifiesto la necesidad urgente de una respuesta colectiva ante este desafío.
El informe concluye que la desinformación no es un problema aislado, sino una realidad cotidiana alimentada por una crisis de confianza en las instituciones y la creciente influencia de la inteligencia artificial y los algoritmos en las redes sociales. Esta combinación ha creado una tormenta perfecta donde la información falsa se propaga más rápidamente que nunca, a pesar de vivir en una era caracterizada por el acceso masivo a datos e información.
Preocupaciones sobre la desinformación
El estudio revela que existe una preocupación generalizada entre la población: un asombroso 92% de los encuestados expresa estar "bastante" o "muy preocupados" por la desinformación, mientras que el 95% siente que está expuesto diariamente a noticias falsas. Sin embargo, hay una contradicción notable; aunque muchos afirman tener la capacidad de identificar lo falso, casi 3 de cada 10 personas (25%) admite haber compartido información errónea. Este exceso de autoconfianza puede facilitar aún más la propagación del problema.
El informe también señala diferencias significativas entre géneros en el uso de verificadores profesionales: las mujeres recurren a ellos un 33%% más que los hombres, aunque estos últimos se sienten un 11%% más seguros al distinguir bulos.
Cinco factores clave en la percepción de la desinformación
A lo largo del análisis, se identifican cinco factores determinantes que influyen en cómo las personas perciben y reaccionan ante la desinformación:
- La preocupación sobre el problema y quién debe abordarlo.
- Las creencias e ideologías personales al interpretar hechos.
- La percepción de exposición a bulos y confianza en su capacidad para detectarlos.
- Nivel educativo para discernir información veraz.
- Tendencia a aceptar explicaciones alternativas o conspirativas.
Santi Pisonero, comenta sobre estos factores: “La desinformación no opera porque todos crean ciegamente lo que ven, sino porque cada individuo reacciona desde sus propios miedos y creencias”. Esto explica por qué dos personas pueden llegar a conclusiones diametralmente opuestas frente al mismo contenido informativo.
Impacto transversal de la desinformación
El informe también advierte sobre el daño transversal causado por la desinformación, afectando no solo al ámbito político —donde erosiona la confianza democrática— sino también a sectores críticos como salud, finanzas y educación. La ciudadanía exige corresponsabilidad tanto de instituciones como de plataformas digitales y empresas para abordar este fenómeno. Se plantea mejorar la transparencia algorítmica, reforzar mecanismos de verificación y actualizar marcos regulatorios sin comprometer la libertad de expresión.
Alejandro Echevarría, presidente de la Fundación, enfatiza: “Es crucial coordinar una respuesta colectiva que involucre a medios, instituciones y ciudadanos. Todos somos parte del problema y también parte de la solución”. Con esto se busca establecer un pacto social enfocado en el pensamiento crítico para fortalecer el ecosistema informativo y mitigar el impacto negativo de campañas desinformativas.
Misión educativa contra la desinformación
La misión principal de la Fundación Comunicando Futuro es empoderar especialmente a los jóvenes con herramientas para discernir información veraz. Su lema central reza: “Una sociedad bien informada es una sociedad mejor”. En este sentido, se plantean cuatro objetivos clave:
- Aumentar la alfabetización mediática entre los jóvenes.
- Fomentar su capacidad crítica y analítica para evaluar información.
- Reducir la propagación de noticias falsas.
- Atraer un número significativo de colaboradores activos.
A través de estas iniciativas, se espera contribuir a formar una sociedad más crítica y resiliente frente a los desafíos impuestos por la desinformación. La tarea es ambiciosa pero alcanzable si todos trabajan juntos hacia un objetivo común: construir un futuro informado y responsable.