La internacionalización universitaria, frecuentemente vinculada al uso del inglés, presenta un impacto significativo desde la perspectiva lingüística. Este fenómeno puede favorecer a lenguas ya predominantes y relegar a las lenguas autóctonas, en particular en los programas de posgrado y en la investigación. Así lo revela un estudio del profesor de la Universitat de Lleida, Enric Llurda, que analiza el creciente dominio del inglés en las universidades catalanas.
El estudio propone un modelo para entender la posición de las tres lenguas presentes en el ámbito académico: catalán, castellano e inglés. Se observa que, aunque el catalán mantiene una cierta preeminencia en los grados, su presencia disminuye notablemente en másters y, sobre todo, en doctorados, donde el inglés y el castellano son las lenguas más utilizadas.
Impacto del Inglés y Castellano en la Educación Superior
«Cuando una universidad intenta ser ‘local’ e internacional al mismo tiempo, se produce un aumento del uso del castellano y una reducción del catalán, especialmente evidente en másters y doctorados. A medida que se eleva el nivel académico de los estudios, el mercado educativo se vuelve más internacionalizado; en este contexto, el castellano se mantiene y se consolida mientras que el inglés experimenta un crecimiento notable a expensas del catalán», señala Llurda.
Este fenómeno plantea interrogantes sobre la preservación de las lenguas propias frente a una tendencia globalizadora que prioriza idiomas como el inglés. La situación es particularmente crítica en contextos académicos avanzados, donde la presión por adaptarse a estándares internacionales puede comprometer la diversidad lingüística.
Desafíos para el Catalán en Universidades Catalanas
A medida que las universidades catalanas buscan posicionarse en un entorno global competitivo, se enfrentan al desafío de equilibrar su identidad lingüística con las exigencias de un mercado educativo cada vez más dominado por el inglés. Este proceso no solo afecta la enseñanza y aprendizaje de idiomas, sino también la cultura y patrimonio lingüístico de Cataluña.
El estudio de Llurda invita a reflexionar sobre cómo las políticas educativas pueden adaptarse para proteger y promover el uso del catalán sin renunciar a la apertura internacional necesaria para atraer talento y recursos. La búsqueda de soluciones efectivas será crucial para asegurar que todas las lenguas coexistan armónicamente dentro del sistema educativo superior.