La adquisición de habilidades: un proceso intuitivo
La transmisión de la experticia no es una tarea sencilla. Por ejemplo, al aprender a montar en bicicleta, un ciclista experimentado puede guiar a un principiante sobre cómo sentarse y cuándo iniciar el pedaleo. Sin embargo, aspectos más sutiles, como la intensidad del pedaleo para mantener el equilibrio, son difíciles de verbalizar. Este conocimiento implícito se conoce como conocimiento tácito, y frecuentemente solo se adquiere mediante la experiencia acumulada con el tiempo.
Un equipo de ingenieros del MIT se planteó una cuestión intrigante: ¿es posible acceder al conocimiento inconsciente de un experto y enseñarlo para que un novato alcance rápidamente su nivel? Los resultados preliminares sugieren que esto podría ser viable, al menos en tareas específicas de aprendizaje visual.
Descubrimientos sobre el conocimiento tácito en tareas visuales
En un estudio publicado recientemente en el Journal of Neural Engineering, los investigadores identificaron el conocimiento tácito en voluntarios encargados de clasificar imágenes de diversas formas y patrones. Durante la tarea, se registraron sus movimientos oculares y la actividad cerebral para medir su enfoque visual y atención cognitiva.
A lo largo del tiempo, los participantes ajustaron su atención hacia partes específicas de cada imagen que facilitaban la clasificación. Sin embargo, cuando se les preguntó directamente, no eran conscientes de este cambio. Los investigadores concluyeron que esta modificación inconsciente en la atención representaba una forma de conocimiento tácito que poseían los voluntarios, aunque no pudieran expresarlo verbalmente. Más aún, cuando los participantes fueron informados sobre este conocimiento tácito, su precisión al clasificar imágenes mejoró notablemente.
Implicaciones del estudio sobre el aprendizaje y la enseñanza
Este estudio es pionero al demostrar que la atención visual puede revelar conocimientos inconscientes durante tareas de clasificación de imágenes. Además, destaca por primera vez que hacer consciente este conocimiento oculto puede mejorar el rendimiento incluso entre expertos.
Aunque los resultados son específicos a este experimento, los investigadores sugieren que ciertas formas de saber oculto pueden hacerse explícitas y aplicarse para enriquecer la experiencia de aprendizaje. Se sospecha que el conocimiento tácito podría ser accesible en disciplinas que requieren habilidades observacionales agudas, incluyendo oficios específicos, deportes y análisis de imágenes médicas.
“Los seres humanos poseemos una gran cantidad de conocimientos; algunos son explícitos y pueden traducirse a libros o manuales. El conocimiento tácito es aquel que no podemos verbalizar y está escondido en nuestro inconsciente”, explica Alex Armengol-Urpi, autor del estudio y científico investigador en el Departamento de Ingeniería Mecánica del MIT. “Si logramos hacer ese conocimiento explícito, podremos facilitar su transferencia, lo cual beneficiará la educación y el aprendizaje en general”.
El legado del conocimiento tácito según Michael Polyani
El concepto de conocimiento tácito fue introducido por el científico y filósofo Michael Polyani, quien a mediados del siglo XX investigó la idea de que “sabemos más de lo que podemos contar”. Sus hallazgos revelaron que los humanos pueden poseer un tipo de conocimiento internalizado, casi natural, difícil de expresar o transmitir a otros.
A partir del trabajo de Polyani, numerosos estudios han puesto énfasis en cómo este tipo de conocimiento puede influir en la perfección de habilidades específicas, desde diagnósticos médicos hasta identificar sexos en gatos mediante imágenes faciales.
Métodos innovadores para revelar conocimientos ocultos
Para su nuevo estudio, el equipo buscó identificar signos del conocimiento tácito a través de mediciones enfocadas en la atención visual. En su experimento, 30 voluntarios observaron más de 120 imágenes secuencialmente. Cada imagen contenía dos formas simples ubicadas a ambos lados; sin embargo, solo uno era relevante para la clasificación.
A lo largo del experimento inicial, los participantes fueron considerados "novatos", adivinando sus clasificaciones. Con el tiempo y tras ver más imágenes, su precisión aumentó al nivel considerado "experto". Durante todo este proceso, se utilizaron cámaras para rastrear los movimientos oculares y sensores EEG para registrar las ondas cerebrales como medida de atención cognitiva.
A medida que avanzaba el estudio, se evidenció que al principio los voluntarios miraban todas las partes del contenido visual; sin embargo, hacia el final comenzaron a concentrarse únicamente en un lado relevante para clasificar correctamente las imágenes. Curiosamente, cuando se les pidió explicar cómo aprendieron a realizar la tarea, insistieron en haber observado toda la imagen; lo cual indicaba que su cambio real fue una habilidad tácita e inconsciente.
Nuevas fronteras en investigación sobre habilidades ocultas
"Están enfocando su atención sin darse cuenta en las partes informativas", comenta Armengol-Urpi sobre los hallazgos obtenidos.
A continuación, cada participante recibió mapas visuales mostrando cómo cambió su enfoque desde novatos hasta expertos. Al enfrentarse nuevamente a nuevas imágenes después de esta retroalimentación visual sobre su propio proceso cognitivo previo, mejoraron aún más su precisión clasificatoria.
"Estamos ampliando este enfoque a otros dominios donde el conocimiento tácito juega un papel central", añade Armengol-Urpi mientras explora aplicaciones prácticas en oficios hábiles como soplado de vidrio o deportes como tenis de mesa.
"Creemos que capturar y reforzar experticia implícita mediante señales fisiológicas puede generalizarse a diversas áreas perceptuales y basadas en habilidades."