La Facultad de Geografía e Historia de la UNED llevó a cabo el pasado viernes un significativo acto académico para celebrar la graduación de los estudiantes de los grados en Geografía e Historia y en Historia del Arte, correspondientes a la promoción 2024/2025. Este evento estuvo marcado por una profunda emoción y un sincero reconocimiento al esfuerzo realizado por los alumnos, así como por la activa participación de toda la comunidad universitaria.
La ceremonia fue inaugurada por Ana María Lisbona Bañuelos, vicerrectora de Estudiantes e Inclusión, quien destacó “el esfuerzo, la constancia y el compromiso del estudiantado que culmina hoy una etapa fundamental de su formación”. Posteriormente, la decana de la Facultad, Yayo Aznar, subrayó el valor de la educación humanística como una herramienta esencial para “comprender el mundo, sus transformaciones y nuestra responsabilidad ante él”.
Reflexiones sobre Arqueología y Ciencia
El profesor José Manuel Maíllo Fernández, del Departamento de Prehistoria y Arqueología, ofreció una conferencia titulada “Paleolítico y divulgación: entre el mito y la ciencia”. En su intervención, reflexionó sobre la relación entre la investigación arqueológica y su difusión social, enfatizando la importancia de comunicar la ciencia al público general desde una perspectiva rigurosa y accesible.
Uno de los momentos más emotivos del acto fue la imposición de las becas a los egresados, un instante cargado de significado tanto para los recién titulados como para sus familias. Durante esta ceremonia también se entregó el XX Premio de la Fundación Alvargonzález, que reconoce al mejor expediente académico, destacando así la excelencia en los estudios universitarios.
Palabras de Gratitud y Compromiso
En representación de sus compañeros graduados, Magdalena Álvarez Aragüés compartió su orgullo y gratitud hacia la institución, recordando el papel transformador que ha tenido la UNED en sus vidas. Por su parte, Antonio Gallardo Sánchez-Toledo, representante del proyecto Alumni UNED, animó a los nuevos titulados a mantener un vínculo activo con la universidad y a participar en la red de antiguos alumnos.
El acto concluyó con las palabras finales de Ana Lisbona, quien invitó a todos los presentes a ponerse en pie para entonar el tradicional Gaudeamus Igitur, un símbolo académico que resuena con fuerza en cada ceremonia universitaria.