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Mentoría científica

Sara Prescott: una mentora que prioriza el bienestar en la ciencia
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Sara Prescott: una mentora que prioriza el bienestar en la ciencia

Por Gonzalo Gómez-del Estal
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gonzaloiymagazinees/7/7/18
martes 31 de marzo de 2026, 14:32h

La profesora Sara Prescott destaca por su enfoque en la mentoría que combina rigor científico con cuidado personal, promoviendo el bienestar y desarrollo integral de sus estudiantes en MIT.

La profesora Sara Prescott es un ejemplo de la mentoría que muchos estudiantes de posgrado anhelan: su enfoque se basa en la rigurosidad científica, la amabilidad y un profundo compromiso con el bienestar. Su filosofía refleja una creencia poderosa: la mentoría transformadora no solo avanza en la investigación, sino que también cultiva confianza, pertenencia y resiliencia en la próxima generación de académicos.

Como miembro del programa "Comprometidos con el Cuidado" para el período 2025-27, Prescott encarna el espíritu de esta iniciativa que reconoce a los docentes que van más allá en el desarrollo tanto intelectual como personal de los estudiantes graduados del MIT.

Prescott ocupa el cargo de profesora de Desarrollo Profesional en Pfizer Inc. – Gerald D. Laubach en los departamentos de Biología y Ciencias Cognitivas del MIT, además de ser investigadora en el Instituto Picower para el Aprendizaje y la Memoria. Su investigación aborda cuestiones fundamentales sobre la comunicación entre cuerpo y cerebro, centrándose en la biología pulmonar, adversidades en la infancia, salud femenina y los impactos del cambio climático en la salud respiratoria.

Cultura de compasión en la mentoría

La filosofía de mentoría de Prescott comienza con un enfoque en la sostenibilidad profesional. “No podemos ser científicos efectivos si somos infelices o poco saludables fuera del laboratorio”, afirma. Ella desafía lo que considera una narrativa perjudicial en el ámbito académico: “La idea de que debes elegir entre tener un doctorado exitoso o una vida personal es una falsa dicotomía”. En lugar de eso, recuerda a sus alumnos que “la escuela de posgrado es un maratón, no una carrera corta”, instándolos a valorar no solo su investigación, sino también su bienestar mental y físico.

Estos valores son evidentes en el ambiente general de su laboratorio. Los estudiantes destacan el apoyo para horarios flexibles y licencias por motivos de salud mental, así como la disposición a reembolsar comidas durante las largas sesiones nocturnas. Además, Prescott celebra los hitos de sus alumnos y organiza retiros laborares, fomentando una cultura donde cada persona se siente valorada más allá de su productividad.

Los estudiantes ven a Prescott como un refugio dentro del complejo mundo investigativo. Para uno de ellos, ingresar al laboratorio fue un punto crucial tras haber tenido una experiencia negativa previa con otro mentor. Al llegar con incertidumbre y dudas sobre su lugar en la ciencia, Prescott le ofreció empatía y profesionalismo, brindándole apoyo constante que le permitió “volver a enamorarse de la ciencia” y visualizar un futuro que casi había abandonado.

Defensora más allá del laboratorio

El compromiso de Prescott va más allá del trabajo diario en el laboratorio; sus nominadores mencionan que ella apoya activamente el desarrollo profesional de sus estudiantes, animándolos a participar en proyectos de escritura, obtener certificados, realizar pasantías y asumir roles de liderazgo.

Su dedicación a comunidades desatendidas también resalta su enfoque inclusivo. Participa activamente con las Mujeres Graduadas en Biología (GwiBio), donde compartió su experiencia personal sobre fracasos y pivotes profesionales durante una charla titulada “El fracaso como camino hacia el éxito”, considerada una de las sesiones más impactantes del evento.

Aparte de esto, Prescott acoge a académicos internacionales temporales e internos universitarios dentro del Programa de Investigación Verano MIT. Cuando uno de estos internos enfrentó obstáculos en su institución natal, ella garantizó que tuviera un espacio para continuar su investigación en su laboratorio, permitiéndole completar su tesis universitaria a tiempo.

Un legado duradero

Prescott concibe la mentoría como una práctica evolutiva y busca constantemente retroalimentación por parte de sus alumnos. Para ella, un liderazgo efectivo se basa en la confianza mutua y la comunicación abierta.

Para muchos nominadores, el impacto de Prescott trasciende sus carreras profesionales. “Me ha enseñado cómo son las relaciones positivas y solidarias entre mentores”, reflexiona uno de sus estudiantes. “Cuando pienso en el tipo de mentor que quiero ser, espero poder emular las formas en que ella apoya y guía a los demás hacia su independencia científica”.

Al elevar a las personas detrás de la ciencia con tanto cuidado como lo hace con los propios descubrimientos científicos, Sara Prescott demuestra que el legado más duradero de un mentor no solo radica en los hallazgos provenientes del laboratorio, sino también en la fortaleza y valentía que sus alumnos llevan consigo al futuro.

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