Un estudio revela la importancia del apoyo familiar y social en la práctica deportiva de personas con discapacidad intelectual
El profesor Rómulo González García, de la Facultad de Magisterio y Ciencias de la Educación de la Universidad Católica de Valencia (UCV), ha llevado a cabo una investigación que destaca el papel crucial del entorno familiar y social en la actividad física de las personas con discapacidad intelectual. Este trabajo forma parte de su tesis doctoral y ha involucrado a 497 participantes de 18 centros ocupacionales en la Comunidad Valenciana.
Uno de los hallazgos más significativos es el impacto de lo que se denomina “norma subjetiva”, que se refiere al apoyo y las expectativas del círculo cercano. Según González García, “familiares, profesionales y amigos son el motor principal para que estas personas deseen practicar actividad física”. Este factor es fundamental, ya que se presenta en todas las combinaciones que explican altos niveles de intención para hacer deporte. De hecho, más del 57% de los casos con alta intención de práctica deportiva se deben a que sienten que su entorno valora y facilita esta actividad.
Factores clave en la práctica deportiva
Además, otro elemento crítico identificado es el control del comportamiento percibido, es decir, la sensación de ser capaz de acceder al deporte y mantenerlo a lo largo del tiempo. Este aspecto representa hasta el 48,2% de los casos con alta intención. Por otro lado, cuando falta este control junto con el apoyo social, se observa en más del 53% de las situaciones donde hay baja intención para practicar deporte. Esto pone de manifiesto que “no basta con querer hacer deporte”, ya que muchas personas no lo hacen porque no se sienten capaces.
La investigación también resalta la importancia de la autodeterminación, entendida como la capacidad para tomar decisiones propias. Aunque influye en la intención de practicar actividad física, su peso es menor comparado con el apoyo social y el control del comportamiento percibido. Cuando estos tres factores se combinan, explican entre el 33% y el 36% de los casos con alta intención para hacer ejercicio.
Dificultades en el acceso al deporte
González García ha observado diferencias notables en la práctica deportiva según variables como sexo, edad y presencia de referentes deportivos. Los hombres y las personas jóvenes tienen mayores niveles de actividad física, mientras que las mujeres con discapacidad intelectual presentan tasas significativamente inferiores. Además, las personas mayores tienden a reducir su actividad física con el tiempo.
El estudio también señala barreras que dificultan el acceso a actividades deportivas para este colectivo. Elementos tan simples como la señalización en un centro deportivo o la falta de pictogramas pueden convertirse en obstáculos invisibles pero significativos para quienes tienen discapacidad intelectual.
Aproximación inclusiva a través del deporte
Para llevar a cabo esta investigación, se desarrollaron cuestionarios adaptados junto a Plena Inclusión Comunidad Valenciana, permitiendo recoger directamente las percepciones y voces de las personas con discapacidad intelectual. González García destacó que adaptar estos instrumentos fue uno de los grandes retos del proyecto, ya que requería simplificar el lenguaje sin perder rigor científico.
Los resultados subrayan que “la práctica deportiva no debe limitarse al centro ocupacional”, sino extenderse al entorno cotidiano e involucrar activamente a familiares y amigos. En resumen, enfatiza la necesidad fundamental de contar con instituciones comprometidas y formación especializada para lograr una inclusión real mediante el deporte.
Este estudio está alineado con las iniciativas del Campus Capacitas de la UCV, un proyecto universitario enfocado en promover la inclusión social y educativa para personas con discapacidad. Desde este campus, González coordina esfuerzos investigativos y sociales destinados a crear entornos inclusivos en áreas como actividad física y ocio comunitario.
Asimismo, esta investigación ha contado con el respaldo de diversas entidades sociales relacionadas con la discapacidad intelectual, incluyendo Fundación Asindown y COPAVA, además del trabajo colaborativo realizado por un equipo multidisciplinar compuesto por 31 profesionales encargados de supervisar los cuestionarios utilizados.