Las adolescentes que mantienen un peso corporal 'normal' mediante dietas constantes y ejercicio pueden parecer 'saludables', pero son un grupo vulnerable, según una nueva investigación de la Universidad de Warwick.
El estudio, liderado por la doctora Dimitra Hartas, revela que las mujeres de 17 años con peso normal que gestionan rigurosamente sus cuerpos a través de estrictos regímenes de dieta y ejercicio, centrados en el “comer limpio” y la auto-monitorización constante, enfrentan riesgos psicológicos elevados. Muchas de ellas reportaron experiencias de estigmatización por su peso, altos niveles de rasgos relacionados con la ansiedad y pensamientos autolesivos.
Impacto en la salud mental a los 20 años
A los 20 años, estas jóvenes son más propensas a experimentar síntomas asociados con la ansiedad y la depresión, así como angustia psicológica y un bienestar general deficiente.
Este hallazgo desafía la creencia común de que seguir dietas y hacer ejercicio regularmente son siempre indicadores de buena salud. En cambio, resalta cómo la gestión del cuerpo se ha vinculado estrechamente a la identidad personal, el valor propio y la aceptación social, especialmente entre las mujeres jóvenes.
“En una cultura saturada de imágenes, las mujeres jóvenes son elogiadas por estar en forma y ser delgadas”, afirmó la doctora Hartas. “Pero detrás de esta apariencia de salud se oculta una realidad preocupante. Para muchas, gestionar su peso corporal no se trata del bienestar, sino de cumplir con expectativas culturales y ganar un sentido de valía.”
Cambio social y presión cultural
La investigación apunta a un cambio societal más amplio en el que la identidad personal se convierte en un proyecto de auto-optimización constante. El ‘cuerpo ideal’ es definido de manera muy restrictiva y el peso es tratado como una medida del valor personal.
En el contexto actual de las redes sociales, la satisfacción corporal se ha convertido en una forma de moneda social, donde ser ‘delgada’ es cada vez más sinónimo de ‘valiosa’. Como resultado, muchas jóvenes trabajan arduamente para parecer la mejor versión de sí mismas en lugar de buscar sentirse bien o estar saludables.
“Esta presión para que el cuerpo femenino se reduzca es una forma de control social”, indicó Hartas. “Restringe el espacio físico y simbólico de las mujeres, moldeando cómo se ven a sí mismas y cómo la sociedad les permite existir. El costo mental de esta presión es significativo y frecuentemente pasa desapercibido.”
Preocupantes estadísticas sobre salud mental
Los hallazgos se sitúan dentro de un contexto más amplio y alarmante. Estudios recientes muestran que una de cada tres mujeres entre 16 y 24 años reporta experimentar problemas mentales, con tasas de autolesionismo entre las jóvenes cuadruplicándose desde el año 2000.
La doctora Hartas sostiene que es fundamental reconocer a las jóvenes con peso normal que participan en dietas constantes como un grupo vulnerable para mejorar la prevención, educación y apoyo en salud mental.
“Los mensajes sobre salud deben ir más allá del peso y la apariencia”, concluyó. “Necesitamos preguntar no solo cómo lucen las jóvenes, sino cómo están realmente: psicológicamente, emocionalmente y socialmente.”
“Estos hallazgos indican que escuelas y universidades deben hacer mucho más para apoyar la salud juvenil”, expresó el doctor Michael C Watson, del Instituto de Promoción y Educación en Salud (IHPE). “Debemos avanzar más allá del IMC y la gestión del peso hacia promover el ejercicio, el sueño saludable y una alimentación equilibrada, al mismo tiempo que abordamos problemas como la imagen corporal y el estigma hacia quienes tienen sobrepeso. Este es un desafío complejo que no se resolverá con intervenciones aisladas.”
El informe completo está disponible aquí: https://tinyurl.com/2kfwpsm7