Hablar de educación suele llevarnos rápidamente a debates sobre currículos, pantallas, inteligencia artificial, ratios, resultados académicos o reformas legislativas. Pero, a veces, conviene volver a lo esencial: detrás de cualquier transformación educativa hay un profesor o una profesora capaz de mirar a sus alumnos de otra manera, detectar una necesidad, inventar una solución y convertir el aula en un espacio donde pasan cosas importantes.
Ese es precisamente el espíritu de “Docentes Referentes”, la iniciativa impulsada por Fundación Ibercaja con motivo de su 150 aniversario para reconocer la excelencia educativa en España. La primera edición ya tiene 25 finalistas, seleccionados entre 478 candidaturas llegadas de todo el país. Una cifra que demuestra dos cosas: que hay muchísimo talento en las aulas españolas y que la innovación educativa no siempre nace en grandes laboratorios, sino muchas veces en colegios, institutos y centros de Formación Profesional donde los docentes trabajan a pie de realidad.
El programa cuenta, además, con la Presidencia de Honor de S.A.R. la Infanta Doña Sofía, lo que refuerza el carácter institucional de una iniciativa que busca algo tan necesario como visibilizar la labor docente. Porque si algo ha quedado claro en los últimos años es que la escuela no solo transmite conocimientos. También acompaña, integra, detecta desigualdades, cuida la salud emocional, educa en sostenibilidad y prepara a los jóvenes para un mundo que cambia a una velocidad difícil de seguir.
Los 25 finalistas proceden de 11 comunidades autónomas y se reparten en cinco categorías: Liderazgo Educativo, Sostenibilidad en Educación, Educación Inclusiva, Investigación Educativa y Transferencia del Conocimiento, y Educación Integral para la Salud. Cada una de ellas responde a una de las grandes preguntas de nuestro tiempo: cómo liderar mejor los centros, cómo educar con conciencia ambiental, cómo incluir a todos los alumnos, cómo conectar investigación y aula, y cómo cuidar la salud física y emocional de las nuevas generaciones.
En Liderazgo Educativo aparecen nombres como Zaida López Alberola, del IES Benicalap de Valencia; Ana Hernández Revuelta, del IES Julio Verne de Leganés; Cristian Ruiz Reinales, del Colegio Juan de Lanuza de Zaragoza; Isabel Martínez Llorente, del IES Mariano Baquero Goyanes de Murcia; y Beatriz Serrano Laguna, del CEIP Montecorona de Sabiñánigo. Cinco ejemplos de que liderar en educación no es mandar, sino impulsar proyectos, equipos y comunidades.
En Sostenibilidad en Educación, los finalistas representan una sensibilidad cada vez más urgente: formar alumnos capaces de entender el impacto de sus decisiones en el planeta. Aquí figuran Miguel Vidal González, Belén María Mesas Sánchez, Íñigo Azcárate Uriarte, Guillermo Buedo Company y Ángel Arana Lacañina, con proyectos desarrollados en centros de Valencia, Granada, Vizcaya y Sevilla.
La categoría de Educación Inclusiva es quizá una de las más reveladoras del sentido profundo de estos premios. Porque una escuela excelente no es la que solo acompaña a quien ya va bien, sino la que consigue que nadie se quede atrás. Entre los finalistas están Mirian Fraile Rodríguez, Clement Córdoba Vila, Alberto Pombo Añón, Nathalie Clavero Pagés y María Nazareth Araujo Díaz, procedentes de centros de Madrid, Valencia, A Coruña, Huesca y Pontevedra.
También hay espacio para la investigación educativa y la transferencia del conocimiento, un ámbito fundamental para que la innovación no se quede en buenas intenciones. Isaac José Buzo Sánchez, Jon Otegi Arruti, Berta Monteagudo Navarro, Aday Carlos Martín Mederos y Mercedes Carpintero Gómez competirán en esta categoría, que reconoce la capacidad de convertir ideas, metodologías y evidencias en mejoras reales para el aprendizaje.
La quinta categoría, Educación Integral para la Salud, conecta directamente con una preocupación creciente entre familias, centros y alumnos: el bienestar. Ismael Simón Álvarez, Diego Olivar Aldudo, Eduardo Carcas Vergara, Fernando García Fernández y Javier Gallego Remiro forman parte de este grupo de finalistas, con proyectos que ponen sobre la mesa la importancia de educar también desde el cuidado, la prevención y los hábitos saludables.
El siguiente paso será el fallo de un jurado independiente integrado por representantes de instituciones de referencia como UNESCO, UNICEF, Cuadernos de Pedagogía, Fundación Bertelsmann, Fundación Varkey, Universidad Camilo José Cela y Universidad de Zaragoza. Cada uno de los cinco proyectos ganadores recibirá una dotación de 12.000 euros, mientras que los finalistas obtendrán un diploma acreditativo.
Más allá del premio, lo importante es el mensaje. En tiempos en los que parece que la tecnología va a resolverlo todo, estos reconocimientos recuerdan que la educación sigue dependiendo de personas con vocación, método, creatividad y compromiso. Profesores que no se conforman con cumplir el temario. Profesores que hacen que sus alumnos recuerden una etapa, una idea o una oportunidad.
Porque todos hemos tenido alguna vez un docente que nos cambió la mirada. Y quizá ya era hora de que España empezara a mirarlos también como lo que son: auténticos referentes.