Un equipo de investigadores del Departamento de Ingeniería Informática (DEI) de la Facultad de Ciencias y Tecnología de la Universidad de Coimbra (FCTUC) se ha unido al consorcio europeo CHAFT. Este proyecto, cuyo objetivo es la monitorización domiciliaria para identificar riesgos de deficiencia auditiva provocada por el uso de cisplatina, cuenta con financiación del programa EU-INTERREG-SUDOE.
Bajo la coordinación del Centro Hospitalar Universitário de Montpellier (CHUM), el consorcio incluye instituciones de España, Francia y Portugal, destacando la participación de la Universidad de Coimbra y el Instituto Portugués de Oncología del Porto (IPO-Porto).
Desarrollo de un sistema innovador para pacientes oncológicos
Según las declaraciones de Joel P. Arrais, docente del DEI y miembro del Centro de Informática y Sistemas de la Universidad de Coimbra (CISUC), el propósito del proyecto es crear y validar un sistema de telemedicina que permita a los pacientes en tratamiento con cisplatina realizar pruebas auditivas desde sus hogares. Este fármaco, ampliamente utilizado en oncología, está asociado frecuentemente a una toxicidad auditiva irreversible.
"A través de una aplicación instalada en un tablet junto con auriculares con reducción activa de ruido, los pacientes podrán llevar a cabo pruebas audiométricas en casa. Esto no solo elimina desplazamientos innecesarios, sino que también asegura un seguimiento más equitativo, especialmente en áreas rurales o con acceso limitado a cuidados especializados", explica Arrais.
Afrontando desigualdades y promoviendo sostenibilidad
Aparte de ofrecer una solución tecnológica innovadora para la monitorización y prevención, el proyecto CHAFT busca reducir las desigualdades en el acceso a servicios médicos y contribuir a la sostenibilidad ambiental mediante la disminución de viajes y optimización de recursos hospitalarios.
La FCTUC desempeña un papel crucial en la parte relacionada con la Inteligencia Artificial. El equipo se encargará del desarrollo de modelos de aprendizaje automático y análisis de datos genómicos. El objetivo es identificar nuevos patrones farmacogenómicos que permitan prever qué pacientes tienen mayor predisposición genética a sufrir pérdida auditiva inducida por cisplatina, facilitando así tratamientos personalizados y más seguros.
"La integración de datos clínicos, audiométricos y genómicos mediante IA permitirá anticipar el riesgo de toxicidad auditiva antes que esta se manifieste, abriendo paso a una medicina verdaderamente personalizada", concluye Joel P. Arrais.